Pluma Azul
Rafael Micalco Méndez

Pluma Azul

Tres años perdidos

Tres años perdidos
Foto: Katia Fernández / esimagen.mx
Pluma Azul 4/08/2022 ícono de reloj12:17 pm

…La política requiere a su vez de políticos que coinciden, que dialoguen, que construyan; políticos realistas con esperanza; políticos que reconozcan la realidad como es, no como quisiéramos que fuera. Políticos que nos sujetemos a la ley para tener la autoridad para exigir a los demás que se sujeten a la ley.” Carlos Abascal Carranza.

A tres años de que asumiera el cargo de la administración estatal, los resultados no son alentadores, incluso podemos afirmar que han sido años perdidos. Y es que la presente administración ha dejado mucho qué desear en materia de economía, seguridad, empleo, infraestructura, atención a grupos vulnerables, campo, comercio y muchos otros sectores más.

La Pandemia fue una prueba que el gobierno apenas pudo salvar al corregir a tiempo la estrategia federal y local de salud, después del vergonzoso episodio del “molito picosito” y la “inmunidad de los pobres” que hoy tras los estragos más duros de la pandemia, suenan lastimosos.

Pero dicen que los argumentos sobran cuando las cifras se imponen, y ahí tampoco le va bien al gobierno de estado, pues el índice de Desarrollo Democrático retrocedió a la posición 31, es decir el penúltimo lugar. La Competitividad en el estado se vio disminuida descendiendo cinco posiciones para quedar en el vigésimo quinto lugar. El INEGI confirma que la percepción de inseguridad estatal llegó 85.6 en la última medición de 2021; es cierto que la seguridad es responsabilidad de los tres niveles de gobierno, pero también es cierto que el gobierno federal no tiene estrategia, incluso hay visos de estar coludido con el crimen organizado y a nivel estatal, ni se diga de tantos cambios de secretarios que le han mentido, a decir del mismo gobernador. Fiel al despropósito de la 4T, la pobreza crece pues se incrementó con respecto al 2018 llegando a 69.9% y la pobreza extrema a 26.2% significando un aumento de casi diez puntos porcentuales en tan solo tres años.

No debemos dejar pasar qué detrás de los números, hay familias poblanas en desgracia, que perdieron su patrimonio, su tranquilidad; que no tiene hoy para cubrir sus necesidades básicas, que el futuro de profesionistas, comerciantes y empresarios se ha visto severamente dañado y enfrentan un futuro incierto. Hay familias lastimadas por la falta de capacidad, creatividad y/o voluntad de un gobierno que por mucho tiempo trabaja desde el escritorio.

Un gobierno que no hace pública y se dedica al desmantelamiento de las fachadas de edificios públicos para pintarlos de guinda; sin proyectos de gran envergadura o visión. Que su intento de reactivación económica está basado en una campaña publicitaria (con colores partidistas) y una canción redundante. Que su gran logro de justicia social fue convertir Casa Puebla en un parque con unos cuantos animales, que valdría preguntarse si es el lugar adecuado para esas especies.

Tres años de un gobierno, fincado en la destrucción del pasado, en la crítica discursiva cargada de ideología de la confrontación y la división; un gobierno que se asume impoluto y sabio frente a los micrófonos de la prensa, y que amenaza, censura e increpa a quién le cuestiona. Confrontado con las cámaras empresariales, con los organismos autónomos, con los universitarios.

Y a tanto se compara con sus adversarios, sus enemigos imaginarios, que termina convirtiéndose en lo que les critica de ellos. Hoy el gobernador es el gran legislador, me atrevería a afirmar que por las estadísticas es mejor legislador que gobernador. Sin ánimo de meterme en la vida interna de su partido, pereciera que también es mejor presidente de ese, que gobernador, o al menos así lo hacen ver sus voceros y sus poses que adopta tras la desaseada elección de su partido el sábado pasado.

Pero si el gobernador está enfocado en ser líder de su partido y justiciero del pasado, entonces: ¿quién gobierno nuestra Puebla? la respuesta está en las cifras desastrosas que muestran tres años perdidos.

Sin duda la única buena noticia, es que ya le queda menos para dejar el cargo.

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