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Alfonso González

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La flaca caballada del PRI

Pena debería darle al dirigente priista en Puebla, Néstor Camarillo, burlarse de su militancia lanzándose como un posible candidato o aspirante a la presidencia municipal

La flaca caballada del PRI
Néstor Camarillo Medina, dirigente estatal del PRI en Puebla. Foto: Alicia Jiménez / esimagen.mx
Posdata 12/05/2022 ícono de reloj10:14 pm

De no ser por el presidente municipal de Puebla, el panista Eduardo Rivera Pérez, la oposición estaría prácticamente perdida.

Y miren que Lalo, aseguran, ya empezó a valorar su futuro político.

Porque solo tiene dos caminos: la reelección como edil de Puebla capital y/o la candidatura al Gobierno por la alianza “Va por Puebla”.

¿Qué le convendría más?

Lalo, me parece, va a esperar a conocer quién será el abanderado o abanderada de Morena de cara a la sucesión, además de las mediciones en torno a su imagen, trabajo, percepción y aceptación.

Y qué decir de su conocimiento en Puebla capital y en el interior del estado, donde le falta exposición.

El caso es que para la oposición no parece haber otra opción que Lalo, porque el PRD no tiene ni figuras destacadas, ni líderes, ni militantes, y si a esto sumamos el escándalo de su edil de Acatlán de Osorio, Arturo Cajica Gómez, la cosa se le pone color de hormiga.

Y el PRI, el expartidazo, de plano da risa y vergüenza.

Mientras a Morena y a la 4T en Puebla ya les sobran aspirantes y posibles candidatos y candidatas al Gobierno en 2024 (con al menos 8), a la oposición le faltan gallos.

Ni el PRI ni el PRD tienen buenos prospectos.

Pena debería darle a su actual dirigente en Puebla, el tal Néstor Camarillo Medina, el burlarse de su militancia lanzándose como un posible candidato o aspirante a la presidencia municipal de Puebla.

¿Estará ciego?

¿Pues que no ve cómo está su partido, en ruinas?

Y cómo estará de jodida y flaca la caballada tricolor que hasta el priista-morenovallista de José Chedraui Budib figura entre los posibles candidatos de Nestitor.

La única realmente aspirante a alguna de las dos candidaturas grandes del PRI y de la oposición no es otra que la diputada federal Blanca Alcalá Ruiz.

Tan solo por el hecho de ser mujer, Blanca ya tiene posibilidades.

Empero, si a esto le sumamos su experiencia política, como edil de la capital, como funcionaria y como una de las pocas políticas con plataforma en el PRI poblano, sus bonos suben aún más.

Néstor no ganaría ni en su propia colonia, fraccionamiento o calle.

¿O alguien sabe qué ha hecho por Puebla, por los poblanos?

De no ser porque es el dirigente y diputado local, al mismo tiempo, nadie en la capital y el estado lo conocería.

¿Habrá olvidado que, además, es un diputado plurinominal, de los que no hicieron campaña y se adjudican su curul en una negociación cupular?

El colmo es que el dirigente priista de papel no tiene ni idea de cómo representar a un partido de oposición, o tal vez se hace el loquito y lo que sí aprendió fue a pactar para no pegar ni criticar al partido en el poder.

El PRI y su dirigente reaccionan siempre días y semanas después ante los temas de debate.

Debe ser una pena para los priistas tener a un dirigente como Nestitor.

Por algo también lanzó al ruedo a su compadre, el chiapaneco Lázaro Jiménez Aquino, quien estuvo fuera de Puebla por mucho tiempo debido a que como subsecretario del Transporte —en el sexenio marinista— quedó a deber muchas cuentas en la entonces SCT.

¿Lázaro como posible candidato en Puebla capital?

¿En serio? ¿Otro chiapaneco más?

¿Nestitor quiere regresar al marinismo a Puebla?

¡Qué bárbaro!

Más bien lo que quiere el líder priista es hacerle el caldo gordo a Morena y a quien manda en el estado.

Y no está mal, así es la política para algunos.

Lo realmente vergonzoso para el PRI es contar con un dirigente del tamaño de Nestitor.

Bien dicen, cada quien tiene el dirigente que se merece.

 

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