Debido a la falta de proyectos y apoyo por parte de instancias gubernamentales para aplicar programas de prevención y atención hacia las mujeres en situación de violencia, diversas asociaciones civiles se han unido para trabajar en esta problemática y así ofrecer, mediante una metodología participativa, ayuda y alternativas de solución para impulsar “proyectos de buena vida” para mujeres indígenas del municipio de Cuetzalan, Puebla.
Lo anterior está plasmado en el libro Voces diversas frente a la violencia: Sistematización de la experiencia de atención a mujeres indígenas en situación de violencia de género en Cuetzalan, Puebla, que se presentó este día en las instalaciones de la Universidad Iberoamericana Puebla.
La Dra. Susana Mejía Flores, coordinadora del texto, explicó que desde hace 20 años en este municipio de la Sierra Norte de Puebla existen proyectos de apoyo a mujeres que sufren violencia, mismos que se han concretado en tres asociaciones civiles: Centro de asesoría y desarrollo entre mujeres, CADEM A.C.; La casa de la mujer indígena “Masehualsiuat Kali” A.C.; y el refugio temporal para mujeres indígenas “Griselda Tirado Evangelio”. En ellos, además de hacer trabajo de prevención y atención de violencia, de ofrecer apoyo moral, médico y asesoría a mujeres que la padecen, impulsan proyectos de buena vida para la región (económicos, alimentarios, ambientales, culturales y de salud). “Es una metodología participativa, colaborativa, constructivista, y que retoma ideales, sentimientos, valores y sueños”, enfatizó.
Agregó que este libro plasma dicho trabajo y permite que otras organizaciones, incluso las instancias gubernamentales, puedan retomarlo y replicarlo en beneficio de la comunidad. “Este trabajo interpela al Estado y a sus instituciones en cuanto a su papel en la prevención y atención de la violencia; señala una deuda enorme de las instituciones así como de la legislación nacional para con las mujeres en general y con las indígenas en particular. Reclama el respaldo que requieren organizaciones sociales que trabajan en el campo día a día para poder continuar sus acciones en condiciones adecuadas, tanto de seguridad, laborales y de efectividad”, puntualizó Susana Mejía.
El libro fue comentado por la Mtra. Lourdes Pérez Oseguera, responsable del programa de Género y VIH de la Ibero Puebla, quien reconoció que en Cuetzalan, Puebla, prevalece una fuerte tradición patriarcal de dominación, de subordinación y de violencia contra las mujeres, por lo que la violencia de género muchas veces es aceptada y validada socialmente.
La Dra. Martha Patricia Castañeda Salgado, otra comentarista del libro, destacó los relatos de mujeres que padecieron violencia y que ahora apoyan a otras mujeres en la misma situación, pero que deciden hacer algo para tener cambios en su vida a mediano y largo plazo. “Son mujeres que decidieron actuar para enfrentar la violencia que se ejerce desde arriba y desde abajo, atravesando todo el tejido social; pero también narra una historia ejemplar porque recoge la experiencia organizativa de más de tres décadas de mujeres indígenas”, puntualizó.
Finalmente, la Mtra. Adriana Paola Palacios Luna, que encabezó la investigación y sistematización del contenido del libro, presentó a Lucía Carrión, Aurora Mora, Juana Diego y Angélica Hernández, indígenas de Cuetzalan, quienes relataron sus experiencias dentro de las organizaciones civiles y el apoyo que brindan a otras integrantes de sus comunidades.
