Pareciera que Lindsay Lohan conoce al pie de la letra aquella frase de José Alfredo Jiménez de “la vida no vale nada”, pues ahora no duda en jugar al suicidio con arma de fuego en la nueva sesión fotográfica que realizó.
Las imágenes, obra del fotógrafo de las estrellas, Terry Richardson, son una invitación en blanco y negro a volarse la tapa de los sesos y por ello han causado polémica en internet.
Con una pistola metida en la boca y apuntando a la sien simulando un suicidio, todos los medios se han escandalizado por estas imágenes.
El estado de salud de la artista neoyorquina de 26 años ha puesto al mundo del showbiz alerta ante los excesos que ha cometido con el alcohol, además de los problemas que tiene por las jornadas de rodaje de la película en la que interpreta a Liz Taylor.
Lindsay lleva meses desafiando a la muerte, después de varias borracheras y de un accidente de tráfico, ahora posa con un arma en la boca.
