La Procuraduría General de Justicia (PGJ) dio a conocer que ayer fue detenido uno de los principales líderes de vendedores ambulantes de la ciudad de Puebla, Rodolfo Sánchez Rosas, quien se ha destacado por su larga trayectoria y añeja militancia priista. La ejecución de la orden de aprehensión, que se dio por el delito de despojo no tendría nada de extraño si no fuera porque tardó una década y media en hacerse realidad.
Dicho caso es una muestra clara y contundente del grave deterioro en que se encuentra el sistema de impartición y administración de la justicia en el estado de Puebla, pues evidentemente es un caso de abuso e impunidad que una persona que comete el delito de despojo, que nunca se ha ido de la capital, que es una figura pública y que había una larga lista de evidencias de su presunta culpabilidad, se tarde la PGJ 15 años en presentar a este sujeto ante un juez penal.
Rodolfo Sánchez, junto con su hermana Martha, han sido por muchos años líderes de vendedores ambulantes del Centro Histórico que han estado al servicio del PRI.
Su activismo de ambos hermanos cobró especial notoriedad entre los años de 1996 y 1999, ya que el gobierno del estado los utilizó para desatar un largo conflicto de comerciantes callejeros con el ayuntamiento de la capital, el cual era encabezado por Gabriel Hinojosa Rivero, el primer alcalde de oposición en la Angelópolis.
De hecho, la acusación por la cual ayer Sánchez Rosas fue detenido cuando caminaba en Plaza San Pedro, data de 1997, que era el segundo año de la gestión de Gabriel Hinojosa Rivero. Según lo que se indica en la averiguación 226/1997 el dirigente, junto con otras personas, despojaron a un particular de un predio ubicado en la 6 poniente y 11 norte para instalar un tianguis de ropa.
A lo largo del trienio de Hinojosa se dejó a Rodolfo y Martha Sánchez, junto con Antonio Ordaz y Carlos Talavera, entre otros dirigentes, cometer todo tipo de abusos –que llegó a incluir el uso de armas de fuego—con tal de que golpearan al entonces gobierno panista de la capital y sobre todo a la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre (UPVA), la cual es una agrupación que se ha resistido al corporativismo priista.
Y antes del gobierno de Hinojosa, los hermanos Sánchez prestaron sus servicios para desestabilizar a la UPVA, pues siendo miembros de esa organización la intentaron controlar para que pasara al control del PRI, pero fueron descubiertos y los echaron de esa agrupación.
Por esa razón se entiende que a los largo de por lo menos de cuatro gobiernos priistas se les haya dado impunidad a varios dirigentes de comerciantes ambulantes, entre ellos Rodolfo Sánchez.
Sin embargo lo que no explica, es cómo es posible que en el año y medio que lleva la actual administración estatal, la cual según el discurso oficial se ha dedicado a erradicar los vicios del pasado, tampoco se procedió durante ese tiempo contra Rodolfo Sánchez Rosas.
Lo que pasa con Rodolfo Sánchez pone en evidencia el manejo faccioso, político y selectivo del aparato de justicia.
Mientras que con Rodolfo Sánchez se tardaron 15 años en llevarlo ante un juez, hace una semana a 41 maestros de la disidencia magisterial de Puebla los despiden de un día para otro para oponerse a una evaluación. A esos 41 maestros se les cesó por frenar la aplicación de la prueba en menos de 40 escuelas, y en cambio, a los líderes de las secciones 23 y 51 del SNTE no se les hace nada por parar otra evaluación en miles de planteles de la entidad.
Rodolfo Sánchez estuvo 15 años paseando por las calles de la ciudad, pese a que había un proceso judicial añejo en su contra por el delito de despojo. Sin embargo, en agosto pasado, se detuvo a 23 campesinos de Chignahuapan, de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), por supuestamente ser autores del ilícito de despojo. Nunca se les llamó ha declarar o defenderse, se les privó de la libertad en medio de golpes e insultos de la Policía Estatal.
La mayoría de los detenido de la UNTA era ancianos y todos eran labriegos pobres, sin medio para defenderse o hacer movilizaciones contra el abuso sufrido. Al final no les pudieron probar los cargos y estuvieron meses en prisión.
Es cambio a Rodolfo Sánchez se le dejó aprovechar el predio invadido y no sería raro que salga de prisión en un plazo más corto que al que purgaron los campesinos de la UNTA.
¿Por qué a unos si les aplican el peso de la fuerza pública o de un proceso administrativo con prontitud y a otros no?
Porque la justicia en Puebla cada vez está más podrida contra líder ambulante.
