La encuestocracia se apoderó irremediablemente de la recta final de las elecciones federales.
Y parece que no aprendemos las lecciones de otros procesos, donde por creer a ciegas en las mediciones demoscópicas, al final nos llevamos cada chasco.
Que si Reforma o Consulta Mitofsky han anticipado ya el resultado de las elecciones presidenciales me parece se incurre en un error.
Meterse a debatir metodologías o filias y fobias de las casas encuestadoras sería una auténtica pendejada. Nada más que evaluar su trabajo en los hechos y para ello vale la pena rescatar el trabajo que realizó hace semanas la revista Nexos, a través de Leo Zuckermann http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2102593
Su análisis, en tiempo y espacio establece que en el 2010, Reforma tuvo un error de 17 puntos respecto al resultado final de los comicios en Puebla, mientras que Consulta Mitofsky registró una diferencia negativa del 22 por ciento.
Es decir, su predicción fue desacertada y lejos de revisar procedimientos mantuvieron la misma metodología. No hicieron un alto para corregir errores, sino continuaron con lo mismo hasta este 2012.
En seis años se repetirá la misma historia. Ilusos los políticos que convierten las encuestas en dogmas de fe.
Cheque ahora el comparativo entre lo que pronosticaron las encuestadoras en las diversas regiones del país en el 2010 con el resultado final emitido por las autoridades electorales.
No mamar
