Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Los intentos de injerencia y control del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas sobre el PRD no han cejado, razón por la cual se está preparando la candidatura de Luis Maldonado Venegas para que, en febrero o marzo del próximo año, contienda por la presidencia nacional del Partido de la Revolución Democrática. Dicho proyecto ya está en etapa de construcción entre la corriente Nueva Izquierda (NI), que es dirigida por Los Chuchos, junto con el grupo morenovallista y un importante grupo de senadores, diputados federales y gobernadores de esta expresión política.
La idea central de este proyecto es buscar el control del PRD para lograr que este partido se acabe aliando con el PAN en la elección presidencial del año 2018, y se acabe alejando de la posibilidad de construir un frente de izquierda con Morena, la fuerza política de Andrés Manuel López Obrador.
Y también que el PRD se aparte de la posibilidad de hacer una alianza electoral secreta con el PRI.
Esa alianza con el tricolor consistiría en que si el instituto del sol azteca contiende solo en el proceso electoral, que habrá dentro de un par de años, orientaría su trabajo de proselitismo a fragmentar el voto opositor al tricolor y con ello, restar fuerza a las candidaturas presidenciales del PAN y de Morena.
Dicho de otra manera, Rafael Moreno Valle ha entrado en la disputa del PRD para que este partido no sea parte del proyecto electoral de Andrés Manuel López Obrador o de Miguel Ángel Mancera Espinosa, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México y quien está jugando a favor de los intereses políticos del PRI.
La llegada de María Alejandra Barrales Magdaleno a la presidencia nacional del PRD tiene el propósito, primero de buscar su reelección a principios de 2017, y segundo el impulsar la posible candidatura presidencial de Miguel Ángel Mancera, quien al parecer está ligado al proyecto de ser un artífice para que el PRI no pierda Los Pinos en la contienda del año 2018.
Moreno Valle, el aliancista
En torno a esta visión del escenario electoral que se está construyendo rumbo a la próxima sucesión presidencial, entre diputados y senadores perredistas de la corriente Nueva Izquierda ya se está difundiendo el proyecto de que se impulsará al morenovallista Luis Maldonado como candidato a la presidencia nacional del PRD, quien actualmente es legislador federal de esta fuerza política como parte de la alianza política que existe entre Rafael Moreno Valle Rosas y NI.
No se sabe bien de quién ha sido la idea, pero tal parece que parte de Jesús Ortega, Carlos Navarrete, Jesús Zambrano y Guadalupe Acosta Naranjo –pese a que está alejado de la cúpula de NI– quienes son parte del grupo de Los Chuchos y han mantenido abierta una alianza con Rafael Moreno Valle Rosas, aparte de que han sido los aliados del PAN en los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, ya que lograron que las bancadas perredistas en el Congreso de la Unión, en esos dos periodos gubernamentales, fueran una tersa oposición.
Y esa coyuntura es aprovechada por Rafael Moreno Valle Rosas, quien ha orientado sus giras de proselitismo, que realiza por todo el país, a promover una alianza entre el PAN y otras fuerzas políticas –obviamente siendo el PRD la principal– como condición básica para que el albiazul tenga la capacidad de derrotar el PRI y de regresar a Los Pinos.
El gobernador lo dice en todas partes, en reunión con panistas, con empresarios, con estudiantes universitarios y entrevistas que concede a medios de comunicación regionales, las cuales todo hace suponer que serían contratadas por los morenovallistas.
De esa forma el mandatario está jugando a convertirse en un político “bisagra”, aliancista, que posibilite que por primera vez un partido de izquierda y uno de derecha se unan para pelear juntos la presidencia de México, un proyecto que en el año 2000 estuvo a punto de fraguarse entre Vicente Fox Quesada y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, pero la soberbia de ambos y la mano del PRI acabaron llevando al fracaso dicho esfuerzo.
En aquella ocasión las pláticas entre los equipos de Fox y de Cárdenas giraban en torno a ganar la presidencia y generar una transición democrática del país, que incluía darle autonomía al Poder Legislativo federal para que desde ahí se construyera un nuevo andamiaje jurídico que permitiera fortalecer los derechos sociales y políticos de la población, combatir la corrupción y la pobreza. Se hablaba de acabar con el autoritarismo que caracteriza al poder político en México.
Ahora en el discurso de Moreno Valle no se habla de ningún ideal como el que había en el año 2000. Solamente se dice que las alianzas son fundamentales para ganar y hacer gobiernos exitosos, que se traduce en esfuerzos que nada tienen que ver con el mejoramiento de las condiciones de vida de la población sino únicamente en buscar que los políticos que ganen el poder no enfrenten una fuerte oposición.
Frente a esa circunstancia, el proyecto de Rafael Moreno Valle Rosas es conveniente para el PRD en cuanto a que se podría mantener como una fuerza política nacional con capacidad de negociación ante Los Pinos.
Desde el punto de vista de los ideales, sería lo más catastrófico para el PRD en ir en alianza con el PAN –tal como quiere Rafael Moreno Valle–, pues significaría destruir la identidad democrática y de izquierda de este partido, ya que acabaría apoyando todo lo que ha combatido, que es el impulso de desmontar políticas de desarrollo social, las instituciones públicas de salud y educación, así como anteponer visiones ultraderechistas en todo.
Sería la pauta para conseguir la extinción del PRD a nivel nacional. Tal como estuvo a punto de ocurrir en Puebla de la mano del morenovallismo.
