A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
En uno de sus primeros encuentros privados con Enrique Ochoa Reza, recién nombrado presidente nacional del PRI, Jorge Estefan Chidiac puso sus cartas sobre la mesa para exponer la política partidista que pretendía emprender desde el Comité Directivo Estatal, en caso de recibir el visto bueno para continuar al frente del instituto tricolor.
Con Ochoa Reza a unos centímetros de distancia, en privado, Estefan dedicó varios minutos a explicar, siempre desde su muy particular punto de vista, la necesidad del PRI y sus principales liderazgos de comportarse como un verdadero partido de oposición política en el estado.
Según el poblano, caminar por esa ruta sería el mejor y acaso único recurso del que dispondría el priismo para sumar simpatías y conseguir adhesiones de cara a los comicios locales de 2018, en los que además de votar por la renovación de gobernador y presidentes municipales, los electores tendrán la posibilidad de definir al próximo presidente de la república.
El nuevo dirigente nacional le dio el aval a Estefan y le informó además que se quedaría al frente del partido, por lo menos hasta el comienzo del siguiente proceso electoral o en tanto las condiciones políticas del estado no ordenaran lo contrario.
Ante eso, el presidente del Comité Directivo Estatal volvió a enfocar sus baterías en contra del gobierno de Rafael Moreno Valle, el mismo que mes y medio antes le acababa de ganar la contienda por la minigubernatura en la persona de José Antonio Gali Fayad.
Por esos días Estefan sufrió un descalabro a su programa de pretensiones opositoras con la aprobación de la cuenta pública del mandatario estatal, que sin su consentimiento recibió el voto a favor de los legisladores del PRI, mientras andaba de vacaciones.
Aun así, la estrategia de confrontación que se trae con el morenovallismo parece cobrar forma.
Bajo el cobijo de Ochoa Reza, el diputado federal por Izúcar de Matamoros ya consiguió lo que más atrás nadie había podido o querido hacer en el Directivo Estatal: formalizar el proceso de expulsión del primogénito de Melquiades Morales Flores, un exgobernador apreciado por la clase priista del estado, Fernando Morales Martínez.
Fernando, funcionario y operador morenovallista, retó en público a Estefan a abrir el respectivo expediente de expulsión en su contra.
Estefan ya lo hizo.
En paralelo, el presidente priista integró a la dirigencia del partido a Iván Galindo Castillejos, como coordinador de los regidores del PRI en los municipios de oposición.
Aunque pasional en ocasiones, Galindo es bueno para la crítica con argumentos y el debate, cualidades de las que muy pocos personajes tricolores (y hasta no tricolores) pueden presumir.
Si ya le pidieron que lidere a los regidores de oposición y adopte una línea severa en contra de los ayuntamientos y los partidos que los gobiernan, y aceptó, así lo hará.
Al margen del empleo de la confrontación y la crítica como estrategias de posicionamiento priista de cara a las elecciones de 2018, Estefan se ha quejado en corto de la continuación de la metralla mediática en contra de su amiga y ex candidata Blanca Alcalá Ruiz, cuando, él mismo ha dicho, la contienda electoral debió haber quedado en el pasado.
El diputado federal y la senadora (Blanca Alcalá ya despacha de nueva cuenta en el Senado) responsabilizan de ello al morenovallismo, lo que alimenta aún más sus objetivos opositores.
Mientras tanto, en el equipo de enfrente piensan justamente al revés, que han sido Alcalá y Estefan los interesados en mantener abierto el episodio (de guerra) electoral.
Para un sector del morenovallismo no ha pasado inadvertido que, hasta el momento, ni la otrora candidata ni el dirigente del partido que la postuló han reconocido de manera pública el triunfo de José Antonio Gali.
La falta de este gesto de cortesía política puede no ser un asunto menor.
Si la contienda terminó, por qué no reconocer a Gali y cerrar el capítulo, cuestionan.
Como verá usted, la pelea del PRI (de Estefan y Alcalá) contra el morenovallismo, y viceversa, se ha extendido más allá del proceso electoral.
Lo que habrá que preguntarse es hasta cuándo durará y si continuará una vez que Gali Fayad rinda protesta el 1 de febrero.
Se aceptan previsiones.
@jorgerdzc
https://www.elsoldepuebla.com.mx/columna/prolongan-guerra-politica-aun-despues-de-las-elecciones
