Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
Un día, con sorpresa, los vecinos de la colonia Valle del Ángel –ubicada cerca de Plaza San Pedro– descubrieron que en la intersección de las calles Niebla y Aire se encuentra una casa de citas. Lo extraordinario de esta situación es que el fraccionamiento está cercado y sus dos accesos son vigilados por guardias, que se supone solo dejan pasar a los colonos. Esta es una de tantas anomalías que el ayuntamiento de Puebla le tolera al presidente del comité de vecinos, quien recibe protección de funcionarios de la Comuna.
Se supone que el ayuntamiento de Puebla debe respetar la libre organización de los vecinos de centros habitacionales, pero debe vigilar que no surjan abusos de los comités de colonos y que se respete la legalidad. Tal parece que la administración del alcalde Luis Banck Serrato no tiene claro que esa es su función, ya que en el caso de Valle del Ángel se da protección oficial a los excesos cometidos por representantes vecinales.
No se trata de un asunto menor, no es un pleito de algunas familias por el control del comité de colonos, tal como pasa en muchos lugares de la capital. Un grupo de 158 vecinos ha denunciado por escrito –dirigidos a la autoridad municipal– las siguientes anomalías de édgar Lara Rodríguez y María Teresa Rodríguez Ruiz, quienes son el presidente y la tesorera de la mesa directiva, respectivamente:
En el listado se agravios se incluye que son presuntos responsables de provocarles lesiones a dos vecinos de Valle de los Ángeles, en un par de hechos de violencia por separado. Que muchos colonos han recibido amenazas directas y otros más por medio de panfletos que se reparten casa por casa. A los proveedores de mercancías se les cobraría una especie de extorsión para permitirles que entren a surtir a las tiendas de la zona o entregar algo a los propietarios de viviendas.
Resulta que nadie conoce a los miembros de la mesa directiva, a excepción del presidente y la tesorera, quienes no han entregado los estados financieros de lo que cobran a los vecinos por concepto de cuotas, el pago de la seguridad y de servicios. A las personas de la tercera edad se les maltrata, ya que se les obliga a que sean ellos quienes levanten las plumas que regulan la entrada y salida del conjunto habitacional.
Lo grave de esa situación es que se pidió la intervención de José Benito Fernández de Lara López, quien es director de Atención Vecinal y Comunitaria del ayuntamiento de Puebla, con quien pactaron una junta de mediación que se realizó el pasado 20 de junio.
Para sorpresa de los agraviados a esa junta llegó José Benito Fernández de Lara López y con completa parcialidad se puso del lado del presidente de la mesa directiva, a quien le toleró que lanzara todo tipo de amenazas contra los vecinos, que están exigiendo la realización de una asamblea general, misma que el ayuntamiento de Puebla se niega a convocar.
Al delegado que mandaron para mediar el conflicto, llamado José Evelio Felipe Blanco Castillo, todos los días se presenta a tomar café y refresco con édgar Lara Rodríguez, quien se para en un área verde del fraccionamiento para vigilar quién entra y quien sale, como si fuera el propietario de las docenas de viviendas.
El próximo domingo el grueso de los colonos han convocado a una asamblea para destituir al presidente del comité de vecinos. Esa reunión podría tener un final violento y esa situación es consecuencia de la ineficacia de la administración del edil Luis Banck, que no sabe arreglar conflictos de esa naturaleza.
Murió una leyenda de los cuerpos de inteligencia
Ayer este columnista tuvo conocimiento de la muerte de Gabriel Guarneros, un hombre serio, duro, interesante, buen conversador, quien durante 30 años controló los órganos de inteligencia del gobierno federal en Puebla.
Primero fue parte de la temida Dirección Federal de Seguridad y posteriormente fue parte del Cisen.
Era uno de los informantes de Fernando Gutiérrez Barrios, uno de los hombres claves de los regímenes priistas entre los años 60 y principios de los 90.
Gabriel Guarneros se llevó a la tumba muchos secretos de la clase política poblana, de actores de diferentes conflictos de la Universidad Autónoma de Puebla, de los propietarios y directivos de medios de comunicación y de los líderes de grupos empresariales.
En las conversaciones de café siempre llegaba pulcramente vestido de traje y corbata, con un periódico enrollado en la mano derecha y era muy respetuoso.
De los únicos que siempre se expresó mal, con resentimiento, seguramente con conocimiento de causa, fue de los hermanos Melquiades y Jesús Morales Flores. Principalmente del segundo de ellos. A ambos siempre los calificó de ser políticos abusivos y con poco talento.
Descanse en paz Gabriel Guarneros; se le extrañará en las pláticas de café de los portales de Puebla.
