A puerta cerrada
Por: Jorge Rodríguez C.
Con la novedad de que el recién renovado Comité Ejecutivo Nacional del PRI, a cargo de Enrique Ochoa Reza, tiene entre manos la intención de dar un vuelco de 180 grados en la definición de los próximos candidatos a gobernador de los estados de la república, lo que incluiría a Puebla en 2018.
Parece que una influyente corriente de opinión al seno del priismo pretende dejar atrás la nominación de personajes vinculados a las viejas formas de hacer política dentro de ese partido, lo que obligaría a presentar nuevos rostros, candidatos con posibilidad de transmitir a los electores la confianza que han perdido en el tricolor.
Puebla encajaría en ese escenario.
En dos elecciones consecutivas, las de 2010 y 2016, han competido los mismos aspirantes.
Y las dos han sido perdidas por el PRI. Repase los nombres: Javier López Zavala, Blanca Alcalá Ruiz y Enrique Doger Guerrero en primer término.
Añada a Juan Carlos Lastiri Quirós, Alberto Jiménez Merino, Alejandro Armenta Mier, Juan Manuel Vega Rayet, Víctor Giorgana Jiménez y en una de esas hasta Óscar Aguilar González.
Es seguro que los nueve, más los que se acumulen en el camino, volverán a levantar la mano una vez que arrecie la puja interna y “lleguen los tiempos”, como afirman para medio disfrazar que han comenzado a moverse desde ahora.
Los mismos priistas de las últimas dos elecciones pretenderán ir a una tercera contienda, lo que dará solidez a todas aquellas previsiones que los darán por derrotados incluso antes de ir a las urnas.
De ahí la necesidad, ya advertida en el CEN, de ir a la caza de un nuevo perfil.
Falta rato para la siguiente elección.
De hecho, antes que eso habrá nuevo gobernador del estado en la persona de José Antonio Gali Fayad.
Aun así, usted ha sido testigo del arranque de una suerte de pre-precampañas por parte de aquellos tricolores (también los hay en el PAN y en el morenovallismo) que añoran ocupar Casa Puebla.
Resulta que todos ellos podrían quedar fuera de la próxima selección del candidato.
Un perfil fresco y convincente dentro del PRI tendría que asemejarse lo más posible a un ciudadano apartidista.
¿O no? ¿Conoce a alguno que pueda encajar en el discurso que promueve Ochoa Reza en contra de la corrupción y los malos gobernantes y que además quiera contender por el PRI para enfrentarse al PAN? Así de botepronto parece no haberlo.
Pero eso no significa que no pueda aparecer.
