La Eurocopa es un oasis de lujo en la transición de las temporadas de los torneos del Viejo Continente. En esta ocasión, la calidad del duopolio de la liga española, Barcelona y Real Madrid, estará repartida en cinco combinados nacionales: Alemania, España, Francia, Portugal y Holanda.
Por otra parte, la Bundesliga mostrará como nunca antes su imagen mestiza en el combinado teutón y la sabiduría táctica de la Serie A intentará romper paradigmas. Más allá de idiosincrasias, el futbol ahora será una vía de escape para un continente en franca crisis.
Los griegos, que se sienten cada vez más pobres, tendrán elecciones el 17 de junio. Un día antes, su selección jugará contra Rusia el último partido del Grupo A, que comparten con Polonia y República Checa. Se estima que para esas instancias, el equipo helénico estará eliminado, pero hay quienes piensan que un milagro como el de 2004, cuando salieron campeones de la Euro de Portugal, serviría para inyectar ánimo en estos momentos difíciles. En ese sentido, parecería que los países que competirán en la Euro 2012 comparten esta idea. Ante el descontento reciente que impera en su población, hay jefes de Estado que solicitan “una alegría” que provenga del futbol, pero como lo hizo notar el técnico Vicente del Bosque, “que ganemos la Eurocopa no es la solución a los problemas de España”.
Las naciones del Viejo Continente han sufrido una larga lista de inconvenientes económicos, pero en el futbol circula tanto dinero que es posible la compra-venta de resultados, problema muy grave de Italia, cuya selección ha sido alcanzada por sospechas y acusaciones de amaño de partidos en el calcio. Cesare Prandelli, entrenador de la Azzurra, tuvo que dar de baja al defensa Domenico Criscito, que está sujeto a investigación.
