Para los politólogos, René Valdivieso y Alejandro Guillén, el debate entre candidatos al Senado fue un ejercicio positivo que planteó los proyectos de nación de los 4 aspirantes, por lo que consideraron que la ciudadanía tendrá elementos para un voto razonado.
En el caso del director del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), René Valdivieso Sandoval, el debate, como aspecto positivo, dejó que se plantearan los proyectos y visiones de los candidatos: Como aspecto, los ataques previsibles entre los aspirantes y, como, factor constante, el que este tipo de actos democráticos no estén incidiendo en la intención del voto de la población, por lo que descartó que hubiera un ganador.
“Los debates, en general, mueven en muy poco los porcentajes de votación y me parece que éste no tiene ni ganadores ni perdedores, no es más que un asunto donde uno resaltó bien o se presentó mejor ante las cámaras; otro, fue muy firme. Fue un buen ejercicio, con todos los pormenores y aspectos que pueden no gustar, ojalá y se diera así en todos los niveles, porque permitiría comparar posiciones”.
Por otra parte, el analista de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Alejandro Guillén Reyes, destacó el esfuerzo del Consejo Coordinador Empresarial por impulsar el debate, el cual, calificó como un “ejercicio inédito en Puebla”, entre el grupo de candidatos al Senado, compuesto por una serie de personajes con mucha trayectoria en la entidad.
Por el lado de lo sucedido durante el evento, destacó que ningún candidato se salió de lo que había anunciado antes del debate y subrayó que la parte más interesante la protagonizaron el polémico candidato panista, Javier Lozano Alarcón, y su contraparte de izquierda, Manuel Bartlett Díaz. Del primero, destacó su habilidad para confrontar y atacar y, del segundo, aunque lento, subrayó su capacidad de ir de menos a más.
“No sólo en cuanto a las propuestas, sino a la confrontación por sus pasados personales; para mí, fue la parte más interesante y en el caso de Víctor Hugo Islas, ya sabíamos a qué iba, llevó su script, pero, por lo menos, para quienes lo vimos, en general, el debate fue un ejercicio muy interesante”.
Finalmente, independientemente de las controversias, los analistas, consideraron que el debate fue un ejercicio que permitirá a la sociedad tener los elementos necesarios para confrontar los proyectos y decidir con argumentos, cuál es el proyecto que más le convence para que la represente en la cámara alta.
