A Puerta Cerrada por Jorge Rodríguez Corona
Si el ex mandatario Mario Marín Torres pudiera, emplearía los recursos necesarios para fingir un proceso democrático que ungiera como candidato a ‘mini’ gobernador a su favorito de entre tooodos los aspirantes.
Si pudiera, utilizaría a la dirigente estatal del PRI, Ana Isabel Allende Cano, para anunciar que el tricolor empleará la encuesta como método de selección del abanderado y una vez cumplidos los formalismos de rigor le daría la indicación a la ex diputada federal por Ciudad Serdán para informar la identidad del suspirante afortunado.
Si pudiera, haría eso para lanzar a la contienda a su ‘gallo’, o ‘delfín’, como usted guste; maquillaría estudios de opinión desde la comodidad de su escritorio para (tratar de) legitimar sus más profundos deseos.
Si pudiera, replicaría con otro actor la interna de 2010 que llevó a Javier López Zavala a competir contra el entonces opositor Rafael Moreno Valle.
Seguro impondría a su ‘delfín’.
Ojo: solo si pudiera.
La realidad es que no puede.
No pueden ni él ni Melquiades Morales Flores, el otro ex gobernador priista que se mantiene activo en la vida política del estado.
Si el PRI quiere ir a la arena electoral de 2016 con todas las intenciones de salir victorioso, lo cual será una decisión que tome casi de manera exclusiva el presidente Enrique Peña Nieto, verdadero jefe del partido tricolor, definirá de entre el grupo de aspirantes a aquel (o aquella) que tenga mayores posibilidades de triunfo, no a quien le recomienden militantes de alto nivel, incluso ex gobernadores.
Eso lo deben saber tanto Mario Marín como Melquiades Morales, que no tienen un gramo de ingenuos.
Por eso llama la atención que el encuentro del primero con Manlio Fabio Beltrones Rivera, ocurrido el miércoles en la sede nacional del PRI, generara tanto alboroto entre quienes juran que el ex mandatario será el gran elector del priismo y quienes le restan todo mérito e influencia nada más porque sí.
Marín fue convocado y escuchado por Manlio Fabio en un ejercicio de comunicación personal que el dirigente ha emprendido con los principales actores de las 12 entidades en las que habrá elección de gobernador.
Un mero ejercicio de política ortodoxa.
Que Marín habló del caso Puebla, claro, a eso iba.
Que opinó acerca de los perfiles que buscan la gubernatura, seguramente.
Que hizo énfasis en las cualidades de aquel que preferiría como abanderado, también.
Que se ofreció para meter sus canicas en favor del partido y el elegido, ni duda cabe.
Era su oportunidad de influir, aunque fuera un poco, en la toma de una decisión tan importante para su partido… y para él, porque implicaría un intento de reivindicación personal en caso de concretarse una aventura electoral exitosa.
Ahora, que Manlio Fabio le compre los comentarios como buenos y acertados, y que se conduzca en función de ellos, será otra historia.
Más allá de ese debate, lo relevante del encuentro fue lo que sucedió después, a través de Twitter.
El mensaje detrás de la publicación de la foto con Manlio Fabio, en la oficina del PRI, me parece, es el fondo del asunto.
Desde la red social, Ramón Fernández Solana, secretario particular de Marín, subió una imagen en la que, además de Manlio Fabio, el ex gobernador y él mismo, aparecía Alejandro Fernández Soto, con la siguiente leyenda:
“@RamonFdzS: Hoy tuvimos la oportunidad de saludar a nuestro Líder Nacional @MFBeltrones”.
La difusión, que debió ser aprobada por Marín, si no es que solicitada, evidencia a un personaje que no quiere jugar más a las escondidas para hacer política ni está interesado en seguir moviendo esas canicas que presume desde la marginalidad del anonimato.
Marín quiere figurar.
Y lo más importante: ha avisado que quiere hacerlo.
Esa es la apuesta personal que ha expresado con la publicación de la foto, lo que puede interpretarse de ella.
Ha de pensar que es momento para resurgir, con un presidente priista en Los Pinos, el gobierno de Rafael Moreno Valle cerca del sexto y último año y la sucesión de mandatario estatal en puerta.
Sin duda, una apuesta osada.
Aún es muy temprano para conocer las repercusiones políticas y electorales que tendrá para el PRI la reaparición del más reciente de sus ex gobernadores, el que perdió la plaza para el partido en los comicios de 2010, pero ha trascendido que el grupo morenovallista, que quiere ganar la elección de 2016 por todo lo que ello significa para el futuro, su futuro, ha tomado nota de los hechos… y que actuará en consecuencia.
@jorgerdzc
