El grupo compacto del gobernador Alejandro Armenta está más unido que nunca, pese a la insidia que se ha querido sembrar en torno a sus principales figuras.
A todos los personajes les queda claro que no hay más proyecto que el del gobernador, quien trabajó durante más de 33 años en su aspiración de convertirse en mandatario estatal y lo logró gracias a su disciplina y su trabajo.
La lucha por el 2027 ha provocado movimientos y algunas discrepancias entre los integrantes de la burbuja “armentista”, sin embargo, a todos les queda claro que deben llegar unidos en torno a su líder para sacar adelante el proceso electoral, con uno de los suyos para garantizar su supervivencia.
Muchos de ellos vivieron el 2010 y el proceso que derivó en la elección de Javier López Zavala como candidato del PRI a la gubernatura de Puebla, el cual tuvo como colofón la derrota del tricolor en la entidad, gracias a la división del grupo marinista y las pugnas al interior del expartidazo.
También muchos de ellos recuerdan lo que implicó la derrota de Zavala, la persecución de algunos, la cárcel para otros y el exilio para muchos más que tuvieron que refugiarse en la capital del país, lejos del poder que devengaron durante seis años.
A todos los personajes que integran el grupo compacto del “armentismo” les queda claro que sin 2027, ya muy difícilmente habrá 2030, por lo que han decidido cerrar filas en torno a la figura del hombre que hizo posible que hoy ocupen las posiciones que tienen en los diferentes ámbitos de la administración pública estatal.
El gobernador Armenta debe cuidar también que su grupo no se divida, pese a la insidia que se busca sembrar tanto dentro de Morena, como al exterior del nuevo “partidazo”.
Es evidente que existe “fuego amigo” interesado en fragmentar al grupo del gobernador, sabedores de que esa es la forma de comenzar a debilitar a la hoy corriente hegemónica y sobre todo porque los adversarios internos saben que todo pasa por la elección que se aproxima.
El 2030 ya se juega en esta elección y solo tendrán boleto quienes logren mantenerse unidos y logren obtener las mejores posiciones, incluida la Presidencia Municipal de Puebla, considerada como la joya de la corona y no es exageración.
Arde el Triángulo Rojo
La zona conocida en Puebla como el Triángulo Rojo volvió a arder, luego de que el pasado sábado desapareciera el hijo del presidente municipal de Tecamachalco, Mateo Hernández.
Este miércoles el cuerpo del joven de 16 años de edad fue localizado en la población de Azumbilla, junta auxiliar de Nicolás Bravo.
La zona es de todos conocida como el epicentro del robo de combustible y del robo de tráilers y camiones de diversas empresas.
Desde hace tiempo Tecamachalco se ha convertido en una de las zonas más inseguras de la entidad, basta recordar que el 19 de diciembre de 2021, el entonces secretario de Seguridad Pública de este lugar, Alejandro Santizo, y su escolta asesinaron a tres policías ministeriales, siendo presidente municipal el ahora diputado federal con cabecera en Ciudad Serdán Ignacio Mier Bañuelos, hijo del actual líder de Morena en el Senado y aspirante a la gubernatura de Puebla, Ignacio Mier Velazco.
También en 2025 de repente apareció muerto el padre del ex presidente municipal de este lugar Inés Saturnino López Ponce, Juan Asunsión López Velázquez, el exedil argumentó que la muerte de su padre fue un suicidio por depresión, sin embargo, hay quienes aseguran que se trató de una ejecución.
A López Ponce en 2021 se le vinculó con el líder huachicolero de la zona, Antonio Valente Martínez Fuentes, alias “Toñín”, por lo que estuvo detenido durante la administración de Miguel Barbosa.
Y hablando de Toñín, al parecer no fue casualidad que el pasado 15 de septiembre este polémico personaje reapareciera en las fiestas de su señora madre.
El Triángulo Rojo, de donde también es originario el senador de la República por Movimiento Ciudadano Néstor Camarillo, está que arde.
