Tener un hijo no tiene un precio único. El costo comienza antes del nacimiento y se extiende durante años, con diferencias importantes dependiendo de si la familia utiliza servicios públicos o privados, recurre a guardería, compra fórmula infantil o cuenta con una red familiar para el cuidado.
En México, además, el gasto de los hogares ha aumentado en varios de los rubros relacionados con la crianza. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, publicada por el Inegi en 2025, reportó que el gasto corriente monetario promedio de los hogares fue de 47 mil 674 pesos trimestrales, equivalente a unos 15 mil 891 pesos mensuales. El gasto en alimentos, bebidas y tabaco concentró la mayor parte, con 17 mil 982 pesos trimestrales.
Esto no significa que esa cantidad corresponda al costo de un hijo: la ENIGH mide el gasto total de los hogares y no asigna un precio específico a la crianza de cada menor. Sin embargo, permite dimensionar el contexto económico en el que las familias enfrentan nuevos gastos.
El gasto comienza durante el embarazo
La primera diferencia importante aparece en la atención médica.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) documentó que, en servicios privados, la atención del embarazo y nacimiento podía representar entre 22 mil 868 y 50 mil 499 pesos para un parto vaginal, mientras que una cesárea podía ubicarse entre 28 mil 560 y 67 mil 99 pesos, sin incluir los honorarios médicos.
Aunque esos precios corresponden a un estudio de Profeco realizado años atrás y no deben presentarse como tarifas vigentes para 2026, sirven como antecedente para mostrar la diferencia entre los costos hospitalarios de un nacimiento y la atención que puede recibirse mediante los servicios públicos.
En el sector público, el panorama es distinto. La Secretaría de Salud señala que el Convenio de Atención de Emergencias Obstétricas permite brindar atención gratuita e inmediata ante una urgencia obstétrica, independientemente de que la mujer tenga o no afiliación a una institución de seguridad social. Para 2026 participan 475 unidades médicas resolutivas en las 32 entidades del país.
Además, la Secretaría de Salud publicó en 2025 la NOM-020-SSA-2025, que establece disposiciones para la atención materna y neonatal y reconoce oficialmente la participación de la partería profesional y tradicional dentro del Sistema Nacional de Salud.
¿Y cuánto cuesta el primer año?
Aquí es donde las cifras comienzan a variar considerablemente.
Entre los gastos recurrentes aparecen pañales, artículos de higiene, ropa, alimentación, consultas médicas, medicamentos, muebles y accesorios, además del cuidado diario del menor.
BBVA México señala que únicamente la compra de algunos productos para los primeros meses puede superar los 14 mil pesos, considerando artículos como pañales, ropa, biberones, productos de higiene, cuna, carriola y otros accesorios.
Profeco, por su parte, encontró en un estudio sobre las necesidades de los bebés durante sus primeros dos años una diferencia considerable entre productos y establecimientos: la lista analizada podía representar desde 10 mil hasta 125 mil pesos, dependiendo de los artículos adquiridos. La propia Procuraduría advertía que los hábitos y necesidades de cada familia modifican de manera importante el gasto.
Es decir, no existe un “paquete obligatorio” que determine cuánto debe gastar una familia en un bebé. Una familia puede reutilizar ropa y muebles, recibir artículos de familiares, optar por lactancia materna y contar con una red de cuidados; otra puede pagar consultas privadas, fórmula, guardería y adquirir prácticamente todo nuevo.
Pañales y alimentación: el gasto que se repite cada mes
A diferencia de una cuna o una carriola, los pañales y parte de los productos de higiene representan gastos recurrentes durante los primeros años.
Una estimación publicada en agosto de 2026 por Varos coloca el gasto mensual de un bebé entre 5 mil y 12 mil pesos, considerando pañales, alimentación, consultas, higiene y ropa. La misma estimación calcula entre mil y mil 500 pesos mensuales únicamente en pañales y señala que el gasto cambia de acuerdo con el tipo de alimentación y los productos elegidos.
Estas cantidades deben tomarse como estimaciones de consumo y no como una cifra oficial del gobierno, debido a que los precios varían por marca, ciudad, hábitos de compra y necesidades médicas.
La guardería puede cambiar por completo la cuenta
Para las familias en las que ambos padres trabajan, el cuidado del menor puede convertirse en uno de los gastos más importantes.
Una alternativa es el servicio de guarderías del IMSS, disponible para trabajadores asegurados que cumplen con los requisitos correspondientes. El instituto establece que el servicio atiende a niñas y niños desde los 43 días de nacidos hasta los cuatro años y señala que para el trabajador derechohabiente el servicio es gratuito, pues se financia mediante el Seguro de Guarderías.
En el sector privado, el costo depende de la ciudad, horario, servicios y tipo de estancia. Profeco documentó en su análisis de necesidades de los primeros dos años precios que iban de mil 500 pesos a más de 4 mil pesos mensuales para guarderías, aunque nuevamente se trata de información histórica y no de tarifas vigentes en 2026.
Por eso, contar con una guardería pública, familiares que apoyen en el cuidado o tener que pagar una estancia privada puede generar diferencias de decenas de miles de pesos al año.
El costo de criar a un hijo no termina en el primer año
La alimentación, ropa, salud, transporte, educación y actividades recreativas continúan formando parte del presupuesto familiar conforme el niño crece.
La ENIGH 2024 muestra precisamente cuánto pesan esos grandes rubros en la economía de los hogares mexicanos. En promedio, durante 2024 se gastaron trimestralmente 4 mil 593 pesos en educación, artículos educativos y esparcimiento, mientras que los gastos relacionados con cuidados de la salud alcanzaron mil 605 pesos trimestrales.
Pero esas cantidades corresponden al hogar completo, no exclusivamente a los hijos.
La encuesta también muestra que el gasto corriente monetario promedio fue mayor en las zonas urbanas: 52 mil 003 pesos trimestrales, frente a 30 mil 858 pesos en las zonas rurales. Esto refleja otra diferencia importante: el costo de criar a un hijo tampoco es igual en todo México.
El ingreso familiar también importa
El Inegi reportó que en 2024 el ingreso corriente promedio mensual de los hogares mexicanos fue de 25 mil 955 pesos.
Frente a este dato, las estimaciones privadas de gasto para un bebé deben analizarse con cautela: un desembolso que puede ser manejable para un hogar con ingresos superiores al promedio puede representar una presión considerable para una familia con menores recursos.
Por eso, decir que “tener un hijo cuesta determinada cantidad” sin explicar el nivel de ingresos, la atención médica y las condiciones de cada familia puede resultar engañoso.
México tiene cada vez menos nacimientos
El costo económico de la crianza también aparece en un contexto demográfico distinto al de décadas anteriores.
El Inegi registró 1 millón 672 mil 227 nacimientos en 2024, una cifra menor a los 1 millón 820 mil 888 registrados en 2023 y a los 1 millón 891 mil 388 de 2022. La tasa de nacimientos registrados por cada mil mujeres de 15 a 49 años fue de 47.7 en 2024, 4.5 puntos menos que un año antes.
Los datos no permiten atribuir esta reducción exclusivamente al costo de tener hijos, pero sí muestran que México atraviesa una etapa de menor número de nacimientos, en un escenario donde las familias toman decisiones de reproducción dentro de condiciones económicas y sociales diferentes a las de generaciones anteriores.
Entonces, ¿cuánto dinero se necesita?
La respuesta depende del modelo de familia.
No existe una cifra oficial única que establezca cuánto cuesta tener un hijo en México. Lo que sí puede documentarse es que el gasto incluye varios componentes: atención durante el embarazo, nacimiento, alimentación, pañales, ropa, consultas, medicamentos, artículos para el bebé, cuidado, vivienda y posteriormente educación.
Con atención pública y una red familiar de apoyo, algunos de los gastos más elevados pueden reducirse considerablemente. En cambio, un nacimiento en el sector privado, alimentación con fórmula, compras constantes de productos nuevos y una guardería privada pueden elevar rápidamente el presupuesto.
Estimaciones de sitios financieros publicadas en 2026 colocan el costo del embarazo y el primer año en rangos que van aproximadamente de 90 mil a más de 300 mil pesos, dependiendo de las condiciones consideradas; otras estimaciones ubican un escenario privado promedio alrededor de 130 mil pesos. Estas cifras no son estadísticas oficiales y no son directamente comparables entre sí, porque incluyen diferentes conceptos y supuestos.
La conclusión que permiten sostener los datos es más concreta: el costo de tener un hijo no se concentra en el día del nacimiento; se acumula mes a mes y puede cambiar de manera radical según los servicios que utilice cada familia.
Para un hogar mexicano, la pregunta no es solamente cuánto cuesta comprar una cuna, pagar un parto o llenar una despensa. El verdadero impacto financiero está en la suma de gastos recurrentes durante años y en los cambios que la llegada de un hijo produce en el presupuesto familiar.
