Huawei Technologies enfrenta desde esta semana uno de los procesos judiciales más relevantes en la prolongada disputa tecnológica entre Estados Unidos y China. La compañía china comenzó a ser juzgada en una corte federal de Brooklyn por acusaciones que incluyen conspiración para robar secretos comerciales, fraude bancario y electrónico, lavado de dinero, violaciones de sanciones y asociación delictiva.
La selección del jurado comenzó el martes 8 de septiembre y el juicio está previsto para extenderse aproximadamente tres meses, de acuerdo con Reuters. El proceso ocurre además en un momento especialmente sensible para las relaciones entre Washington y Pekín, a pocas semanas de una reunión prevista entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping.
Una acusación que comenzó hace ocho años
El caso se remonta a 2018, cuando Estados Unidos acusó a Huawei de ocultar sus vínculos con Skycom, una empresa relacionada con sus operaciones en Irán, para mantener acceso al sistema financiero internacional pese a las sanciones estadounidenses.
La acusación sostiene que Huawei utilizó esa estructura para realizar negocios en Irán y que posteriormente proporcionó información engañosa a instituciones financieras sobre la naturaleza de sus operaciones. Entre los bancos involucrados aparece HSBC, que, según fiscales estadounidenses citados por Reuters, procesó más de 100 millones de dólares en transacciones relacionadas con Skycom.
El episodio tuvo una consecuencia internacional de gran alcance: Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei e hija del fundador de la compañía, fue detenida en Canadá en diciembre de 2018 a petición de Estados Unidos.
En 2021, Meng llegó a un acuerdo con los fiscales estadounidenses. Como parte del acuerdo, admitió haber realizado declaraciones falsas a un ejecutivo de una institución financiera sobre las operaciones de Huawei en Irán. El Departamento de Justicia estadounidense señaló entonces que esas declaraciones habían sido realizadas para preservar la relación bancaria de la compañía.
Meng fue liberada y regresó a China en septiembre de 2021. Estados Unidos retiró posteriormente la solicitud de extradición y las acusaciones contra ella fueron desestimadas conforme a los términos del acuerdo.
La acusación de robo tecnológico
El expediente no se limita a las operaciones con Irán.
Los fiscales estadounidenses sostienen que Huawei participó durante años en una estrategia para obtener ilegalmente tecnología y secretos comerciales de empresas estadounidenses. La acusación presentada en Brooklyn señala una conspiración relacionada con secretos comerciales de cinco compañías estadounidenses.
El Departamento de Justicia sostiene que Huawei habría utilizado prácticas fraudulentas y engañosas para apropiarse de tecnología sofisticada de competidores. La acusación ampliada presentada en 2020 incorporó formalmente el cargo de conspiración para robar secretos comerciales y acusaciones relacionadas con una presunta estructura de asociación delictiva.
Uno de los episodios que aparecen en el historial del caso involucra a T-Mobile, que acusó a Huawei de apropiarse de información relacionada con su tecnología de pruebas para teléfonos inteligentes. Ese asunto tendrá además un proceso separado, previsto para 2027, según Reuters.
Irán, Corea del Norte y vigilancia
La acusación estadounidense también incluye operaciones que, según los fiscales, Huawei realizó directa o indirectamente en países sometidos a sanciones.
Además de Irán, el expediente señala presuntos negocios de Huawei con Corea del Norte, pese a las restricciones estadounidenses.
Washington también acusa a la compañía de haber proporcionado tecnología de vigilancia utilizada por autoridades iraníes durante las protestas antigubernamentales de 2009 en Teherán. Huawei ha rechazado estas acusaciones.
Huawei rechaza las acusaciones
La empresa china se declaró no culpable y niega haber cometido los delitos que se le imputan.
En una declaración citada por Reuters, Huawei calificó de falsa la narrativa general planteada por el gobierno estadounidense. La compañía sostiene que su crecimiento internacional está relacionado con su inversión en innovación y con el respeto a la propiedad intelectual.
Huawei también ha argumentado ante los tribunales que las acusaciones estadounidenses son excesivamente amplias y que Washington intenta aplicar su legislación a actividades desarrolladas fuera de Estados Unidos. Sus abogados han buscado sin éxito hasta ahora que el proceso sea desestimado.
Un juicio que va más allá de Huawei
El proceso llega en un momento en que Huawei vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia tecnológica de China.
Las sanciones estadounidenses han limitado durante años el acceso de la compañía a determinados chips y tecnologías estadounidenses. En respuesta, Huawei ha acelerado el desarrollo de semiconductores propios y ha ampliado sus inversiones en inteligencia artificial, chips, dispositivos y soluciones para automóviles.
El resultado del juicio podría tener consecuencias económicas importantes. Expertos citados por Reuters señalan que una eventual condena podría derivar en multas de cientos de millones o incluso miles de millones de dólares, dependiendo de los beneficios que el tribunal determine que Huawei obtuvo de las conductas consideradas ilícitas.
Pero el impacto podría ser todavía mayor en el terreno político.
El caso representa uno de los enfrentamientos judiciales más importantes entre Estados Unidos y una de las empresas tecnológicas estratégicas de China. Mientras Washington sostiene que Huawei incurrió en prácticas delictivas para obtener tecnología y mantener negocios sujetos a sanciones, Pekín ha denunciado el proceso como parte de una campaña estadounidense para frenar el desarrollo tecnológico chino.
Por ahora, será un jurado federal de Nueva York el que determine si las acusaciones del gobierno estadounidense quedan demostradas más allá de toda duda razonable.
