El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, convocó a los principales directivos del organismo a una reunión de emergencia este miércoles en Rabat, en un intento por contener la crisis interna generada tras el fracaso de su propuesta para crear una filial encargada de comercializar la fase final de la Copa del Mundo con participación de inversionistas privados.
La reunión se celebrará en la capital marroquí en medio de un ambiente de creciente tensión dentro del máximo organismo del futbol mundial, luego de que Infantino retiró el proyecto ante la fuerte oposición de federaciones nacionales, confederaciones continentales y altos funcionarios de la propia FIFA.
El plan contemplaba la creación de una nueva empresa para administrar y comercializar activos vinculados con la Copa del Mundo, incluida la venta de una participación a inversionistas privados. De acuerdo con diversas versiones, la operación estaba valuada en 4 mil 200 millones de dólares y buscaba generar mayores ingresos para distribuir recursos entre las 211 asociaciones miembro de la FIFA. Sin embargo, el proyecto fue ampliamente criticado por la falta de consulta y por el riesgo de ceder parte del control comercial del torneo más importante del futbol.
La controversia provocó fracturas dentro de la estructura de la FIFA. El director de Desarrollo del Futbol Mundial, Arsène Wenger, aseguró que no fue informado previamente sobre la iniciativa y calificó como “absolutamente necesaria” la decisión de retirarla. A su vez, el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, envió un mensaje interno en el que lamentó lo ocurrido y describió el proceso como una “triste y reprochable serie de acontecimientos”.
La presión también llegó desde las asociaciones nacionales. Prince Ali bin Al Hussein, presidente de la Federación Jordana de Futbol y exaspirante a la presidencia de la FIFA, acusó a la organización de presionar a algunas federaciones para respaldar la reelección de Infantino, señalamientos que han profundizado el debate sobre la gobernanza y la transparencia del organismo.
En paralelo, varias federaciones europeas y de otras confederaciones retiraron su respaldo al dirigente suizo, mientras que dirigentes de UEFA, Concacaf y otras organizaciones analizan posibles acciones para impulsar cambios en la administración del futbol mundial, de cara al próximo proceso electoral de la FIFA.
La reunión en Rabat es vista como un intento de recomponer la relación con los altos mandos del organismo y contener una crisis que ha puesto en entredicho el liderazgo de Infantino a pocos meses del inicio del proceso rumbo a las elecciones presidenciales de la FIFA. Aunque el dirigente mantiene respaldo en parte de las federaciones de África, Asia y Medio Oriente, la pérdida de apoyo en Europa y Norteamérica ha debilitado su posición.
La polémica surge mientras la FIFA continúa con los preparativos para la Copa del Mundo de 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, y avanza en la organización del Mundial de 2030, cuya sede estará compartida por España, Portugal y Marruecos, con partidos inaugurales en Sudamérica. Analistas consideran que la estabilidad institucional del organismo será clave para mantener la confianza de patrocinadores, federaciones y socios comerciales.
