Si Morena pierde varios ayuntamientos en el 2027, en parte, se lo deberán al secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala.
Para él no importan los excesos cometidos por el alcalde de Chignahuapan, Juan Rivera, alias “El Diablo”, y la alcaldesa de Acatlán, Guadalupe Bárcenas.
No importan las millonarias fiestas, ni los viajes al extranjero, ni los abusos, ni los corralones llenos de delincuentes.
A Samuel Aguilar Pala ya se le olvidó que “no puede existir pueblo pobre con gobierno rico”, como decía Andrés Manuel López Obrador.
No, no importa.
Para Samuel Aguilar Pala no existió la excéntrica fiesta de XV años de la hija del alcalde conocido como “El Diablo” en Chignahuapan.
Tampoco existen los viajes al extranjero, ni los cuantiosos salarios y excesos de la alcaldesa de Acatlán, Guadalupe Bárcenas.
Y tampoco le importa que la mayoría de regidores hayan pedido la revocación de mandato en Acatlán de Osorio.
Ah, y quizá tampoco sabía del corralón de delincuentes que operaba en Huejotzingo con los permisos del gobierno de Roberto Solís y no lo va a investigar.
¿Entonces qué sabe este secretario de Gobernación?
Evidentemente todo, pero le toca apropiarse de la amnesia voluntaria.
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