El frágil intento de alto el fuego entre Israel y Líbano, mediado por Estados Unidos, se derrumbó apenas horas después de su anuncio, tras el rechazo tajante de Hezbollah, que exige la retirada completa de las tropas israelíes del sur libanés.
El miércoles 4 de junio, Israel y el gobierno libanés alcanzaron un acuerdo condicional en Washington que contemplaba el cese de hostilidades, la retirada de combatientes de Hezbollah al sur del río Litani y el fin de los ataques transfronterizos. Sin embargo, el líder interino de Hezbollah, Naim Qassem, rechazó el pacto en un mensaje televisado, calificándolo de “absurdo, humillante e insultante” para Líbano y de un intento de cumplir “los objetivos del enemigo”.
“Hezbollah no aceptará ningún acuerdo que no incluya la retirada total israelí del territorio libanés”, afirmó Qassem, según múltiples reportes. El grupo, respaldado por Irán, exigió un alto el fuego integral y no condicionado.
Nuevos enfrentamientos
A pesar del anuncio del acuerdo, se reportaron intercambios de ataques durante la jornada del jueves. Fuentes libanesas indicaron que ataques israelíes en el sur de Líbano causaron al menos cuatro muertos, incluido un casco azul de la ONU.
Hezbollah respondió con fuego de cohetes y drones contra posiciones israelíes. Israel, por su parte, afirmó que mantendrá sus operaciones y no retirará sus tropas mientras persista la amenaza.
Este fracaso complica aún más los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra entre EE.UU./Israel e Irán, que estalló en febrero de 2026. Teherán ha insistido en que cualquier acuerdo de paz regional debe incluir el cese de hostilidades en Líbano.
Contexto de la crisis
El conflicto actual en la frontera libanesa se reactivó tras los ataques iniciales contra Irán. Desde marzo, se estima que han muerto miles de personas en Líbano, con más de un millón de desplazados y una destrucción masiva en el sur del país. El primer ministro libanés ha señalado que esta es “una guerra que no es nuestra, pero se libra en nuestra tierra y a costa de nuestro pueblo”.
El presidente libanés Joseph Aoun había calificado el acuerdo como “la última oportunidad” para una solución duradera. Sin el aval de Hezbollah —que actúa como actor clave en el sur—, el pacto queda prácticamente sin efecto.
Impacto regional
El estancamiento en Líbano nubla las perspectivas de un acuerdo más amplio entre Washington y Teherán. El presidente Donald Trump ha expresado optimismo sobre posibles conversaciones directas, pero los combates continuos en Líbano y las tensiones en el Estrecho de Ormuz mantienen alta la volatilidad en la región.
Analistas advierten que, sin un compromiso real de todas las partes, incluido Hezbollah e Irán, el ciclo de violencia podría escalar nuevamente en las próximas semanas.
