¿Qué más necesitamos los mexicanos para darnos cuenta de que vivimos un retroceso en todos los sentidos, pero principalmente en el democrático y el económico?
Ayer en la Cámara de Diputados ocurrieron dos temas que deben encender todas las alarmas habidas y por haber en materia democrática, al aprobarse con la mayoría morenista, el que se puedan anular las elecciones por una posible injerencia extranjera.
El amago había prosperado; sin embargo, la presión internacional los hizo dar marcha atrás y obligó al líder de la bancada morenista, Ricardo Monreal, a retirar este absurdo, el cual constituía un auténtico agandalle y tenía como meta anular las elecciones que no le fueran favorables al oficialismo.
La segunda, e igual de aberrante que la primera, es que los actuales magistrados integrantes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Fuentes, Reyes Rodríguez y Mónica Soto puedan reelegirse para estar un periodo más al frente de su actual encomienda.
Esto es totalmente insólito, ni el más añejo priismo se atrevió a llevar a cabo este tipo de medidas que atentan contra la democracia mexicana, la cual ya de por sí es endeble, debido a que el Instituto Nacional Electoral está cooptado por Morena.
La perversidad de las dos medidas que buscaban fueran probadas en San Lázaro se puede apreciar porque van de la mano, una con la otra.
¿Quién puede anular una elección si hay una intervención extranjera?, pues el Tribunal Electoral. ¿Y quiénes están al frente de este organismo?, los magistrados ya mencionados, mismos que todo le deben a Morena y que han demostrado una sumisión y lealtad hacia el oficialismo nunca antes vista en este país.
Para cualquier otra fuerza política de oposición, si hubiera prevalecido la propuesta de Monreal, iba a estar literalmente prohibido poder ganar una elección, no solo por la falta de recursos y estructura, sino porque ya tienen también colgando una espada arriba de sus cabezas para impedir que puedan ganar.
Esto iba a regresar a nuestro país a los años sesenta y setenta, en donde literalmente para la oposición estaba prohibido ganar o incluso, hasta ya ni postulan candidatos, sabedores de que estaban condenados a perder, sí o sí, ante la falta de certeza.
Con la ley Monreal, si Morena obtenía un resultado adverso en algún proceso electoral, bastaba con que interponga el recurso correspondiente, alegando la intervención de algún extranjero en dicho proceso, para que sus magistrados electorales determinen la nulidad de la elección y reviertan el triunfo de cualquier partido de oposición.
Algo similar ya se había observado en los pasados procesos celebrados en 2024, principalmente en el estado de Veracruz, en donde literalmente Morena despojó a Movimiento Ciudadano de los triunfos que había obtenido en aquella entidad, principalmente en Poza Rica, gracias al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Literalmente ya nada iba a defendernos, estamos a merced de la voluntad de Morena que, como Jalisco, “si pierde, arrebata”. Eso en el plano político.
En el económico, las cosas están igual o peor, las expectativas de crecimiento fijadas para el país a inicios de año de crecimiento del 1.6% en el PIB no se van a cumplir y eso ya es un hecho.
La expectativa generada a inicios de año chocó contra la realidad económica de México, reflejada por el cambio en la calificación otorgada por las principales empresas que se dedican a esto, quienes han considerado elevar el nivel de riesgo de inversión en México.
La nueva expectativa es que al cierre de este 2026 nuestro país solo haya crecido al 1.01%, es decir, solo un punto porcentual en el PIB, aunque esto podría todavía ir más a la baja si al término del año no se ha firmado un nuevo acuerdo comercial con los Estados Unidos, cosa que no se ve sencilla, luego de las diferencias entre la administración del presidente Trump y la presidenta Sheinbaum.
2026 puede ser uno de los peores años en materia económica para México y aún está por verse de qué forma van a actuar los Estados Unidos, ante la negativa del gobierno de la presidenta Sheinbaum de entregar al exgobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya y al senador Inzunza a los norteamericanos.
Por eso en Morena ya se prepararon para retener el poder a costa de lo que sea, se vienen tiempos muy complicados y no es por ser agorero del mal, pero el 2027 puede ser un año sangriento.
