La familia Celestino Rosas ha ejercido, desde hace 16 años, un férreo cacicazgo en la Sierra Negra de Puebla y ahora está apostada para que el próximo proceso electoral le permita mantener el poder político, ya sea en la ciudad de Tehuacán o en la comunidad indígena de Coyomeapan, en donde dejó una estela de dolor y violencia. Para ello cuenta con el respaldo de Morena, un partido que cada vez se aleja más de los postulados de la izquierda y de una visión democrática.
No conformes con haber provocado el mayor conflicto político de la última década en el estado, que fue el de Coyomeapan entre los años 2021 y 2024, que dejó un saldo de tres activistas asesinados, de 36 meses continuos de violencia, de unos 14 detenidos y una rebelión popular en su contra, ahora los Celestino quieren seguir detentando el poder en la región de Tehuacán, “a toda costa”.
Lo más grave de lo que ocurre con los Celestino es que sus abusos son solapados por Morena, una fuerza política que se ha vuelto torpe para entender y ponerse del lado de los movimientos sociales, de las luchas contra los cacicazgos y, sobre todo, de la defensa de los derechos humanos.
Y más inentendible resulta que el partido Regeneración Nacional “le abrió las puertas” a una familia cuyo cacicazgo nació en el PRI y posteriormente se desarrolló durante el morenovallismo. Es decir, con los viejos rivales de la izquierda.
Una situación que se reflejó en el largo conflicto de Coyomeapan en donde, nunca, ni por accidente, la 4T se puso del lado de la población indígena que estaba cansada de que solo los Celestino gobernaban en ese municipio y prosperaban económicamente, a diferencia del resto de la población que vive en el umbral de alta pobreza.
La parte más ominosa de lo ocurrido en esa comunidad de la Sierra Negra ha sido la exoneración de los 10 agentes de la Policía estatal que fueron acusado del homicidio —acontecido en mayo de 2022— de tres activistas del movimiento Unión Coyomeapan.
Ese fallo, que se produjo este martes, tiene un tufo de manipulación política, pues la declaratoria de no culpables de los uniformados se deriva de que la Fiscalía General del Estado no tuvo la capacidad, o mejor dicho no tuvo la voluntad, de presentar pruebas contra los agentes que estuvieron involucrados en la muerte de los tres indígenas.
Luchan por dos alcaldías y una diputación
Se sabe que los Celestino han exigido a la 4T ser tomados en cuenta para la definición de tres posibles candidaturas: la de la alcaldía de Tehuacán, la de la Presidencia Municipal de Coyomeapan y la postulación para la diputación federal por el distrito tehuacanense.
Araceli Celestino Rosas, quien actualmente es diputada local, está pugnando para ser la próxima aspirante morenista a la alcaldía de Tehuacán, la cual es una posición muy difícil de alcanzar.
Sobre todo porque hay pesos pesados que están buscando la postulación por esta ciudad, como es el caso de la presidenta estatal de Morena, Olga Lucía Romero Garci-Crespo; la diputada federal Rosario Orozco, quien es la viuda del exgobernador Luis Miguel Barbosa Huerta; Marco Antonio Balseca, quien es el delegado de Gobernación en esa región; o el actual edil, Alejandro Barroso Chávez, quien todavía no define si buscaría la reelección.
Donde los Celestino están ejerciendo mayor presión es en la demanda de que Morena les conceda la candidatura a la alcaldía de Coyomeapan, luego de que tres veces han tenido el control del ayuntamiento de esa comunidad.
La petición es que la postulación recaiga en un personaje que no tenga el apellido Celestino, pero sea parte del grupo político de dicha familia.
Tal situación se debe a que, desde octubre de 2021, el grueso de la población no permite la entrada al pueblo de ninguno de los miembros del clan Celestino.
La tercera opción que han planteado es que Araceli Celestino sea candidata a diputada federal.
Sería muy grave que Morena acabe cediendo a la exigencia de este núcleo de caciques, que por ningún motivo quieren dejar el poder.
Todo empezó en 2010, cuando David Celestino Rosas llegó a Coyomeapan como médico practicante y ahí conoció al cacique de Ajalpan, Ignacio Salvador, quien lo impulsó para que el PRI lo postulara como candidato a presidente municipal.
David Celestino terminó de gobernar en 2014 y le entregó la estafeta a su hermana, Araceli Celestino Rosas, quien gobernó en el periodo especial que duró 4 años y 8 meses, de tal manera que su mandato concluyó hasta el año 2018.
Fue el entonces gobernador panista Rafael Moreno Valle Rosas quien les dio la venia a los Celestino para que repitieran en el control del Ayuntamiento de Coyomeapan.
Para el año 2021, cuando ya el PRI era un partido minoritario y ya había muerto Moreno Valle, los Celestino se pasaron del lado de la 4T.
En ese año, el candidato de Morena fue Rodolfo García López, quien es el esposo de Araceli Celestino.
Esa postulación provocó una rebelión popular y derivó en que al primero nunca lo dejaron entrar a Coyomeapan a lo largo de los tres años que duró su fallido gobierno, que dirigía desde la ciudad de Tehuacán.
