Las conversaciones formales entre México y Estados Unidos para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) arrancan esta semana, con una primera ronda de encuentros programada del 27 al 29 de mayo en territorio mexicano. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó el inicio de estos diálogos bilaterales, que marcan el arranque de un proceso clave para el futuro del acuerdo comercial trilateral.
Ebrard ha descrito las negociaciones como “complejas y difíciles”, sin ocultar los desafíos que enfrentarán los equipos técnicos de los tres países.
“No tenemos prisa, pero es conveniente avanzar ahora”, señaló, enfatizando la necesidad de construir una visión común antes de la revisión formal.
Calendario de negociaciones en los próximos meses
El proceso de revisión del T-MEC, que entró en vigor el 1 de julio de 2020, tiene como punto culminante la reunión formal del 1 de julio de 2026, según el Artículo 34.7 del tratado. Antes de esa fecha, se desarrollan etapas preparatorias:
- Reuniones técnicas y bilaterales previas: ya iniciaron discusiones bilaterales México-Estados Unidos (primera ronda formal en marzo de 2026, con reuniones virtuales preparatorias). Esta semana (27-29 de mayo) se celebra una ronda clave en México. Se esperan rondas adicionales con Canadá en los próximos meses
- Etapas técnicas: los equipos negociadores (subsecretarios y funcionarios de comercio) realizan reuniones técnicas para alinear posturas, evaluar el funcionamiento del tratado y proponer ajustes. Estas sirven para preparar recomendaciones que se presentarán en la revisión formal
- 1 de julio de 2026: reunión formal de la Comisión de Libre Comercio (ministros de los tres países). Se decidirá si se extiende el acuerdo por 16 años (hasta 2042), se pasa a revisiones anuales o se mantiene la vigencia hasta 2036 sin extensión inmediata
El calendario completo puede extenderse más allá de julio si no hay consenso pleno, con posibles rondas técnicas adicionales durante 2026 y 2027. México busca acuerdos preliminares desde ahora para reducir incertidumbre.
¿Cómo funciona una revisión del T-MEC?
La revisión no es una renegociación completa como la de 2018-2019, sino una evaluación conjunta obligatoria cada seis años. En la reunión del 1 de julio de 2026, las partes:
- Evalúan el desempeño del tratado
- Presentan recomendaciones de acción (con al menos un mes de antelación)
- Deciden por escrito (a nivel de jefes de gobierno) si confirman la extensión
Si se extiende, la siguiente revisión sería en 2032. Si no, el acuerdo permanece vigente hasta 2036 con posibilidad de revisiones anuales. No requiere ratificación congressional si no hay cambios sustantivos al texto, aunque cada país sigue sus procesos internos de consulta (públicas, con Congreso y sectores productivos)
Temas que suelen entrar en discusión:
- Reglas de origen (especialmente automotriz)
- Fortalecimiento de cadenas de suministro regionales y reducción de dependencia de importaciones extrarregionales (como de China)
- Comercio digital, energía, disposiciones laborales y ambientales
- Política industrial, aranceles y facilitación comercial
- Sectores estratégicos: automotriz, aeroespacial, electrónicos, farmacéuticos y semiconductores
Participantes:
- Nivel ministerial: Secretarios de Economía/Comercio (México: Marcelo Ebrard; EE.UU.: USTR Jamieson Greer; Canadá: su homólogo)
- Equipos técnicos: Funcionarios de las oficinas de comercio, subsecretarios y expertos sectoriales
- Sectores privados y otros: Consultas con industria, sindicatos, legisladores y sociedad civil en cada país
Factores políticos y económicos que influyen
Políticamente, el contexto en Estados Unidos (con énfasis en “America First”, aranceles y seguridad de cadenas de suministro) añade complejidad. Factores como elecciones, tensiones bilaterales o prioridades de seguridad nacional pueden endurecer posturas. Económicamente, el T-MEC respalda más de 1.5 billones de dólares en comercio anual; cualquier incertidumbre afecta inversión, exportaciones y empleos en los tres países.
México busca avanzar en acuerdos preliminares para evitar incertidumbre económica y comercial. La falta de certidumbre podría frenar inversiones, encarecer financiamiento y afectar cadenas productivas integradas. Al proponer permanencia del tratado y eliminación de aranceles, México prioriza estabilidad y mayor integración regional, lo que beneficia su economía exportadora. “Cabeza fría y firmeza” es la estrategia señalada por Ebrard.
Analistas consideran probable que el acuerdo subsista, posiblemente con revisiones anuales si no se logra una extensión inmediata en julio. El proceso, aunque complejo, representa una oportunidad para modernizar y fortalecer la integración de América del Norte frente a desafíos globales. Los próximos meses serán decisivos para definir el rumbo comercial de la región en las próximas décadas.
