El mercado laboral mexicano arrancó el año mostrando una dinámica ambivalente. De acuerdo con los datos oficiales de la ENOE publicados por el Inegi para el periodo enero-marzo de 2026, la Población Económicamente Activa (PEA) de México alcanzó los 61.1 millones de personas. Si bien esta cifra representa un incremento neto de 622 mil personas en comparación con el primer trimestre de 2025, el ritmo de absorción formal sigue siendo el principal talón de Aquiles de la economía nacional.
A continuación, se desglosan y contrastan los principales indicadores económicos que configuran el panorama actual para empresas y trabajadores.
1. El balance de la ocupación y el desempleo
La población ocupada total en el país se consolidó en torno a los 59.5 millones de personas. En lo que respecta a la tasa de desocupación (desempleo), esta se mantuvo en niveles estructuralmente bajos, promediando un 2.7% a nivel nacional durante el trimestre.
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Comparativa: Aunque la desocupación sigue manteniéndose en rangos mínimos históricos (muy similar al 2.5% registrado al cierre del cuarto trimestre de 2025 y a los niveles de inicios del año pasado), analistas económicos coinciden en que el bajo desempleo en México no necesariamente se traduce en bienestar, dado que la falta de un seguro de desempleo generalizado obliga a la población a insertarse en cualquier actividad disponible.
2. La informalidad laboral: El refugio de más de la mitad del país
El dato más crítico del reporte trimestral radica en el empleo informal. La Tasa de Informalidad Laboral (TIL) se ubicó en un contundente 54.8% de la población ocupada. Esto significa que 32.6 millones de personas laboran en unidades económicas no registradas (micronegocios familiares, comercio ambulante), carecen de contratos legales o no cuentan con acceso a la seguridad social ni prestaciones de ley.
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Comparativa anual: La informalidad experimentó un repunte del 0.5% en comparación con el primer trimestre de 2025, lo que equivale a un incremento neto de 583 mil personas que se sumaron a este sector desprotegido en el último año.
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Distribución geográfica: La brecha regional en el país continúa acentuándose. Los estados del sur de la república reportaron las tasas de informalidad más alarmantes: Oaxaca (79.9%), Guerrero (76.4%) y Chiapas (75.3%). En contraste, el dinamismo industrial del norte mantuvo las tasas más bajas en Coahuila (34.2%), seguido estrechamente por Chihuahua y Nuevo León (34.9%).
3. Participación económica y brecha de género
La tasa de participación económica (el porcentaje de la población de 15 años o más que trabaja o busca activamente empleo) se fijó en 58.7%.
Esto representa una contracción de 0.4 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2025 y un ligero descenso frente al 59.3% reportado al cierre del cuarto trimestre de 2025. Este comportamiento refleja que un segmento de la población en edad productiva ha dejado de buscar empleo o se ha retirado temporalmente de la actividad económica.
El reto de las mujeres en el mercado
A pesar de los esfuerzos normativos, la brecha de género en el ámbito laboral se mantiene estancada:
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Solo 45 de cada 100 mujeres en edad de trabajar participan activamente en el mercado laboral.
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Del total de mujeres ocupadas en el país, 13.4 millones se encuentran atrapadas en la economía informal, registrando un repunte de 240 mil trabajadoras en esta condición respecto al periodo enero-marzo de 2025.
4. Subocupación y condiciones salariales
La tasa de subocupación —que mide a aquellas personas que tienen la necesidad y disponibilidad de trabajar más horas de las que su empleo actual les permite— se ubicó en un rango promedio del 7.0%. Este indicador evidencia que, a pesar de figurar como “empleadas”, millones de personas no logran obtener ingresos suficientes ni jornadas completas para cubrir sus necesidades básicas.
Respecto a las condiciones salariales y jornadas, la ENOE ratifica la persistencia de las condiciones críticas de ocupación. Cerca del 42.6% de la fuerza laboral del país percibe ingresos que equivalen a un salario mínimo o menos, lo que restringe el poder adquisitivo del mercado interno e impacta directamente la capacidad de ahorro de los hogares de cara al resto de 2026.
Lo que los datos reflejan sobre la economía mexicana
Las cifras del primer trimestre de 2026 devuelven una radiografía de estabilidad macroeconómica superficial pero con serias deficiencias estructurales en el terreno microeconómico:
Para los trabajadores: El panorama sigue condicionado por la precarización. El crecimiento del empleo no está viniendo de puestos corporativos o industriales con plenas garantías, sino del autoempleo y la informalidad en unidades del sector servicios y comercio minorista.
Para las empresas: La elevada informalidad representa una competencia desleal para el sector formalizado, el cual debe absorber los costos fiscales y de seguridad social en un contexto donde captar talento técnico especializado se vuelve complejo debido al atractivo inmediato (pero inestable) del flujo de efectivo informal.
En resumen, la economía mexicana arranca el año generando puestos de trabajo suficientes para evitar una crisis de desempleo, pero insuficientes para abatir el rezago histórico en calidad, formalidad y equidad de género.
