Fue en este mes de mayo, pero de hace 12 años, cuando empezó a funcionar operativamente la empresa Concesiones Integrales. Lo que sorprende a lo largo de este periodo, es que los gobiernos panistas solo controlaron los primeros cuatro años el proceso de privatización del agua en Puebla; mientras que las administraciones de la 4T lo han tenido el doble de tiempo, es decir, ocho años, y son las que acabaron siendo más tolerantes y omisas con los abusos cometidos en el manejo de este servicio público.
Es la fecha que sigue siendo un misterio cuál ha sido el mecanismo –seguramente de orden económico– que ha utilizado Concesiones Integrales para doblegar a todos los gobiernos estatales y municipales de Morena, que siempre siguen el mismo comportamiento que es: pasar de ser detractores de la privatización del agua a ser defensores de facto de los intereses de Concesiones Integrales.
No hay duda de que la privatización del agua ha sido “el robo del siglo” en Puebla y eso ha sido posible por el halo de impunidad que Concesiones Integrales encontró –de manera homogénea– en los gobiernos antagónicos del PAN y de Morena.
Una similitud que existe entre la 4T y el partido de la derecha, es sin duda, su comportamiento obsecuente frente a los intereses económicos de la poderosa familia Hank, que han estado atrás de Concesiones Integrales.
Concesiones Integrales ganó sin pasar por una licitación
Un dato que hoy ha quedado en el olvido es que Concesiones Integrales ganó el control del servicio del agua potable en Puebla, o mejor dicho el jugoso negocio del agua, sin nunca haberse presentado a una licitación pública.
Es más, nunca tuvo que demostrar la más mínima experiencia en el manejo de sistemas de operación del agua potable.
Todo fue una maquinación política del gobierno panista de Rafael Moreno Valle Rosas para que el contrato de la concesión del agua se le quedara a Concesiones Integrales, la cual es una empresa creada ex profeso para controlar el agua por un largo periodo de tres décadas.
Para sustentar la anterior afirmación es necesario revisar estos datos:
Una fecha muy relevante es que Concesiones Integrales se constituyó como empresa el 29 de diciembre de 2013, mediante la escritura 51 mil 206 que emitió la Notaría Pública 25 de la capital de Aguascalientes.
¿Por qué es importante esa fecha? Porque resulta que Concesiones Integrales se creó tres días antes de que se diera a conocer el fallo de la licitación pública que se realizó para otorgar el titulo de concesión del agua a una empresa privada.
El concurso de licitación al que se hace referencia –que tenía la identificación SOAPA-LPIC-001/2013– se convocó el 29 de agosto de 2013 y el resultado del proceso se emitió el 26 de diciembre de ese mismo año.
Lo sorprendente es que Concesiones Integrales es la compañía que ganó, pero no participó en el concurso de licitación. Ni siquiera se inscribió.
Tal como lo marcaba la convocatoria, el 26 de diciembre de 2013, al mediodía, se dio a conocer que el consorcio formado por las compañías Agua de México, EPCOOR y Tecnología Intercontinental se les había adjudicado el derecho de administrar y comercializar el servicio de agua potable de la ciudad de Puebla.
Ese mismo día, por la tarde, sin ofrecer ningún tipo de explicación o justificación, Agua de México le cedió los derechos del servicio de agua potable a la empresa Concesiones Integrales, que para ese entonces no tenía más de 96 horas de haber nacido.
Otra fecha muy importante fue el 14 de mayo, de hace 12 años, pues ese día Concesiones Integrales pagó una contraprestación al Gobierno del estado por mil 726 millones de pesos correspondiente a la concesión del agua.
Esa erogación le permitió a Concesiones Integrales arrancar su fase operativa. Es decir, se materializó la privatización.
Nunca se supo dónde terminaron esos mil 700 millones de pesos que pagó la firma.
Y Concesiones Integrales solo tuvo que esperar poco más de un año para recuperar, mediante el cobro del servicio de agua, el dinero de la contraprestación que pagó para tener “un jugoso negocio” de 30 años de duración.
Incumple todo, nunca es castigada
En las campañas electorales de la 4T, de los años 2016, de 2018, la extraordinaria de 2019, en 2021 y finalmente en 2024, siempre se escuchó la estridente promesa de que se echaría abajo la privatización del agua, que “se metería en cintura” a Concesiones Integrales y que el agua dejaría de ser utilizada como una mercancía, para ser administrada como un derecho humano.
Todas esas promesas se fueron al olvido cuando los candidatos de Morena transitaron a convertirse en gobernantes o legisladores.
En el discurso político de los miembros de la 4T, siempre hay una alta dosis de críticas hacia Concesiones Integrales por los escasez de agua, por incumplir con el saneamiento de los ríos de Puebla, por la mala calidad del líquido, por los abusos con el cobro de tarifas y un largo listado de otras deficiencias.
Sin embargo, en la práctica los gobiernos de Morena siempre han evitado intervenir en contra de dicha empresa. En decir, se le deja hacer lo que quiere.
Para muestras dos botones:
Pese a que tiene un deficiente sistema de cobro de tarifas, ya que registra una cartera vencida del 43 por ciento, la empresa Concesiones Integrales ha reportado que entre los años 2014 y 2025 tuvo ingresos por 17 mil 626 millones de pesos. Una cantidad que demuestra que el negocio del agua es excesivamente rentable.
Ahora, si se revisa el monto de sanciones que el SOAPAP, que es el órgano regulador, le ha impuesto a Concesiones Integrales, resulta que la empresa entre los años 2014 y 2021 apenas recibió multas por 2.28 millones de pesos.
Es decir, la han impuesto multas “de risa”.
2.28 millones de pesos equivale al 0.11% de lo que Concesiones Integrales gana, en promedio, en un solo año.
Esas sanciones son como quitarle un pelo a un gato de Angora.
