Con el anuncio de la Secretaría de Movilidad y Transporte de que se realizarán estudios para un posible ajuste a la tarifa del transporte público (actualmente en 8.50 pesos), miles de familias poblanas enfrentan el riesgo de ver aún más presionado su presupuesto familiar.
Las familias poblanas ya gastan 2 mil 513 pesos al mes en transporte, equivalente al 18.1% de su presupuesto total. Un posible aumento a la tarifa del pasaje lo volverá aún más pesado y obligará a miles de hogares a recortar en comida, salud y educación.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del Inegi, el rubro de transporte y comunicaciones es el segundo gasto más importante para los hogares poblanos, solo por debajo de los alimentos.
Los hogares destinan en promedio 7 mil 540 pesos trimestrales (2 mil 513 mensuales) a transporte, mientras que su gasto corriente total es de 13 mil 907 pesos al mes. El ingreso promedio familiar es de 20 mil 721 pesos mensuales, por lo que el transporte ya absorbe más del 12% del ingreso.
¿Cuánto impactaría el aumento?
Si la tarifa sube 5 pesos, un trabajador que realiza dos viajes diarios (aproximadamente 88 viajes al mes) tendría que pagar 440 pesos adicionales cada mes. En familias con dos o más usuarios habituales, el gasto extra superaría los 800 a 900 pesos mensuales.
Esto significaría un incremento de alrededor del 17.5% en el gasto actual en transporte y entre un 3% y 6.5% del presupuesto total del hogar.
Ante este escenario, especialistas advierten que muchas familias tendrán que reducir la calidad de los alimentos, posponer atenciones médicas o bajar la inversión en educación, ya que la alimentación ya concentra más de un tercio del presupuesto familiar y la salud apenas el 3-4%.
Aunque las autoridades han señalado que cualquier ajuste vendría acompañado de mejoras en el servicio y se mantendrían tarifas preferenciales para estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad, la preocupación para la familia promedio poblana —que ya destina casi una quinta parte de su gasto al transporte— cualquier alza representa un riesgo concreto de mayor vulnerabilidad económica.
En una entidad donde los ingresos crecen por debajo de las necesidades básicas, encarecer una necesidad diaria como el transporte podría no solo afectar el bolsillo familiar, sino también limitar el consumo en otros sectores de la economía local.

