Durante la sesión de la Comisión Permanente del Congreso del Estado, el diputado local Roberto Zataráin planteó la necesidad de reformar la legislación vigente para permitir la eutanasia activa en Puebla, al considerar que el marco actual solo reconoce de forma parcial el derecho a una muerte digna.
El legislador señaló que la Ley de Voluntad Anticipada permite a las personas rechazar tratamientos médicos y, en consecuencia, “dejar morir”, pero mantiene la prohibición de intervenir activamente para poner fin al sufrimiento, incluso en casos de padecimientos irreversibles.
“¿Por qué permitimos prolongar la agonía, pero negamos el derecho a poner fin al sufrimiento?”, cuestionó ante el pleno.
Zataráin sostuvo que la discusión sobre la eutanasia activa ha estado limitada por tabúes históricos, sistemas de creencias y presiones sociales, pese a que, dijo, la conciencia colectiva ha evolucionado. En ese sentido, propuso eliminar la prohibición absoluta y abrir el debate legislativo para su regulación.
Aclaró que su planteamiento no implica decisiones impulsivas, sino la creación de procedimientos estrictamente regulados, aplicables únicamente en casos extraordinarios de dolor extremo y sufrimiento irreversible.
“Se trata de procedimientos profundamente regulados para casos extraordinarios de dolor extraordinario”, afirmó.
El diputado también apeló a una dimensión ética y social del debate, al señalar que obligar a las personas a permanecer en condiciones de sufrimiento puede resultar incompatible con principios de dignidad humana.
“¿Es compasivo obligarlos a permanecer en ese dolor solo porque nuestras estructuras no han evolucionado?”, expresó.
En su intervención, comparó además el trato que se da a los animales en situaciones de sufrimiento con el de las personas, al señalar que en el primer caso se apela a la compasión, mientras que en el segundo se mantiene la prohibición por razones morales o sociales.
Zataráin argumentó que el tema debe abordarse como una cuestión de derechos humanos, justicia social y dignidad, y propuso avanzar hacia un modelo que incorpore la eutanasia activa bajo regulación estricta, con énfasis en la autonomía de las personas y la supervisión institucional.
“El objetivo es permitir que, en circunstancias extremas, cada persona pueda decidir con dignidad”, indicó.
Finalmente, sostuvo que Puebla tiene la oportunidad de actualizar su marco legal para reflejar cambios sociales y colocar la dignidad humana en el centro de las decisiones públicas, al insistir en que una muerte digna también debe ser reconocida como un derecho.
