La Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla inició una carpeta de investigación por el caso del perro que fue arrastrado por una patrulla en el municipio de San Felipe Xochiltepec, hecho que generó indignación social y movilización de colectivos animalistas.
A través de un comunicado, la autoridad informó que, tras los hechos en los que “un ser sintiente fue arrastrado por una patrulla a la vista de la comunidad”, se desplegaron de inmediato actos de investigación para esclarecer lo ocurrido.
Como parte de las diligencias, la Fiscalía confirmó la localización del canino, al cual se le practicó la exhumación y la necropsia de ley para determinar con precisión la causa de su muerte. Actualmente, se encuentra en espera del dictamen pericial que aportará elementos técnicos clave para el avance del caso.
Policías de San Felipe #Xochiltepec, en Puebla, amarraron a la parte trasera de su patrulla a un perro y lo arrastraron.
Más tarde, autoridades difundieron un comunicado que aseguró que el animal no estaba vivo.#Video 🎥👇🏽 pic.twitter.com/TwylAxo848— JORGE BECERRIL JB/8 (@MrElDiablo8) April 29, 2026
De manera paralela, se desarrollan investigaciones para la identificación de los probables responsables, con el objetivo de fincar responsabilidades conforme a derecho. La institución procuradora de justicia advirtió que “no habrá tolerancia ante conductas que vulneren la vida y la integridad de los seres sintientes”.
El caso tomó relevancia luego de que se viralizara un video en redes sociales donde se observa a una patrulla municipal –identificada como la unidad M-093– arrastrando el cuerpo de un perro por calles de la demarcación, lo que derivó en denuncias de habitantes y organizaciones defensoras de animales.
Colectivos y activistas exigieron la intervención de autoridades estatales, al considerar que podría tratarse de un acto de crueldad animal. Incluso, asociaciones como Fundación Patitas Enlodadas A. C. cuestionaron la actuación de los policías y demandaron sanciones.
Por su parte, el Ayuntamiento de Xochiltepec sostuvo que el animal ya se encontraba sin vida cuando fue recogido, tras un reporte ciudadano por olores fétidos en la calle Acapulco Norte. Según la versión oficial, durante el traslado al panteón municipal, el cuerpo “resbaló y fue arrastrado unos metros” al pasar por un reductor de velocidad, por lo que el conductor detuvo la unidad y lo aseguró nuevamente.
No obstante, el Instituto de Bienestar Animal informó que también abrió una investigación y trabaja en coordinación con la Fiscalía, a través de la Unidad Especializada en Delitos contra los Animales, para esclarecer los hechos y determinar posibles responsabilidades.
El caso continúa bajo análisis pericial y jurídico, mientras crece la exigencia ciudadana para que se garantice justicia y se sancione cualquier acto de maltrato animal conforme a la ley.
