Dos muralistas fueron detenidos por elementos de la Policía Municipal de Ciudad Juárez tras plasmar un mural satírico que representaba al alcalde Cruz Pérez Cuéllar con orejas y nariz de cerdo, además de otros rasgos caricaturescos como dientes de roedor. El incidente generó una fuerte polémica por presunta censura y derivó en su liberación horas después ante la presión social.
El mural, realizado en una barda del sector Las Torres (cerca de las calles Torres de San Luis y avenida Las Torres), formaba parte de una expresión de arte urbano. Según reportes, un grupo de aproximadamente 15 personas (11 hombres y cuatro mujeres, entre ellos los artistas Mick Martínez y Chuchito Psy) pintaba la obra cuando llegó la policía tras un reporte ciudadano. Las autoridades señalaron que la detención se debió a faltas administrativas: realizar grafiti sin autorización, consumir bebidas embriagantes en vía pública, adoptar una actitud agresiva e insultar a los elementos policiales.
El mural fue borrado por la propia policía, y sobre la superficie quedó escrita la frase “Aquí murió la libertad de expresión”, según imágenes y testimonios difundidos en redes sociales.
El alcalde Cruz Pérez Cuéllar se pronunció sobre el caso y declaró que respeta la libertad de expresión, pero que esta “tiene límites”.
“La libertad de expresión también tiene que ver con la dignidad de la persona, eso está perfectamente establecido”, afirmó. Añadió que “yo aguanto vara, pero la libertad de expresión tiene un límite” y que el respeto a la dignidad de las personas es fundamental.
Pérez Cuéllar indicó que se enteró del incidente mediante una alerta en su teléfono y que la intervención policial no estuvo motivada por el contenido satírico, sino por las faltas cometidas en el lugar.
Pese a la versión oficial, el caso desató críticas de opositores, colectivos artísticos y ciudadanos, quienes lo calificaron como un acto de represión y censura contra la sátira política. Organizaciones y usuarios en redes denunciaron que la verdadera razón de la detención fue la caricatura del alcalde, interpretada como crítica a su gestión.
Tras la ola de indignación y presión en redes sociales, las personas detenidas fueron liberadas pocas horas después por instrucción del propio alcalde, según informaron autoridades municipales. Algunos reportes mencionan que el número exacto de detenidos osciló entre dos muralistas principales y un grupo mayor de acompañantes.
El mural ya no se encuentra visible.
El incidente ha reavivado el debate sobre los límites de la sátira política, el arte urbano y la libertad de expresión en espacios públicos, especialmente cuando involucra a figuras de autoridad.

