En la sección “Detector de Mentiras” de la conferencia matutina, el coordinador de Infodemia MX, Miguel Ángel Elorza Vázquez aseguró que la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) desmiente categóricamente las versiones que circulan en redes sociales y algunos anuncios municipales sobre una supuesta prohibición total de la pesca por dos años en las costas de Veracruz.
Aclaró que no existe ningún acuerdo oficial que establezca tal veda permanente y exhortó a consultar solo canales oficiales.
Las versiones sobre esta supuesta prohibición se viralizaron cuando el ayuntamiento de Altotonga, Veracruz realizó la publicación de la prohibición en sus redes; sin embargo, ya retiró el aviso que había publicado.
La presidenta Claudia Sheinbaum y el grupo interinstitucional conformado por Semar, Semarnat, Profepa, Pemex y Conapesca, han insistido en que las playas están siendo atendidas desde el primer momento, con más de 825 toneladas de residuos oleosos recolectadas (785 en playas y 40,6 en mar) hasta el 30 de marzo, y que no hay daño ambiental severo que justifique una veda generalizada.
Se reportan 630,9 km de litoral atendido, con recales intermitentes principalmente en Veracruz, Tabasco y Tamaulipas.
Detectado a inicios de marzo (aunque organizaciones ambientales afirman que se conocía desde febrero), el hidrocarburo ha afectado más de 630 km de costa. No se ha señalado responsable definitivo: Según lo dicho por Sheinbaum, Pemex no tiene responsabilidad pero colabora en la limpieza y aún se investigan posibles fugas de infraestructura (incluyendo ductos de Pemex en Cantarell), un buque privado o emanaciones naturales (chapopoteras).
¿Pero hay riesgo o no? ¿Qué dice la ciencia verificada sobre daños ambientales y salud?
A pesar de que esta prohibición no sea oficial y se considere falsa, los daños al ecosistema del golfo son reales.
Estudios realizados tras los derrames de la empresa Deepwater Horizon en el Golfo de México (2010) y el provocado por la explosión del pozo Ixtoc-I (1979-1980), operado por Pemex en la Bahía de Campeche, refieren:
- Daño al ecosistema: El petróleo libera hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) que se depositan en sedimentos, manglares y arrecifes. Estos compuestos son tóxicos para peces, crustáceos, tortugas y aves. La biodegradación natural es lenta en zonas frías o con bajo oxígeno.
- Tiempo de recuperación:
- Columna de agua: semanas a meses.
- Sedimentos y manglares: 10 a 50+ años (Deepwater Horizon: fondos marinos podrían tardar 50-100 años; poblaciones de delfines aún no se recuperan completamente tras más de 15 años).
- Arrecifes y fauna: décadas. En Ixtoc-I (Pemex, 3.4 millones de barriles), algunos impactos persistieron más de 30 años. Este derrame (825+ toneladas recolectadas, pero con recales intermitentes) es menor en volumen, pero su extensión costera (630 km) genera daños localizados graves en manglares y pesquerías.
- Consumo de pescado contaminado: Los HAPs se bioacumulan en tejidos grasos de peces y mariscos. Consumo prolongado puede causar:
- Riesgo aumentado de cáncer (hígado, pulmón, piel).
- Daños neurológicos, reproductivos e inmunológicos (especialmente en niños y embarazadas).
- Problemas digestivos y respiratorios agudos. Autoridades de salud (como en derrames previos) emiten alertas de consumo; no hay veda oficial, pero pescadores reportan pérdida de equipos y fauna afectada.
Mientras tanto, ONG y colectivos organizan campañas ciudadanas para recolectar cabello humano (material biodegradable que absorbe aceite) y fabricar mallas absorbentes. Centros de acopio operan en Veracruz (Coatzacoalcos), CDMX, Tabasco y otros estados. Es una respuesta ciudadana ante la percepción de lentitud oficial.
El contraste es claro: la versión gubernamental enfatiza control y limpieza (“playas limpias”), mientras la evidencia científica y el activismo ambiental alertan sobre riesgos a largo plazo para la salud, la pesca y el turismo. La investigación penal sigue abierta (FGR y Profepa). Se recomienda a la población consultar fuentes oficiales para consumo de mariscos y evitar contacto directo con residuos.
