La Selección Mexicana dejó más dudas que certezas tras empatar 0-0 frente a la Selección de Portugal en la reapertura del Estadio Banorte, inmueble que volvió a la actividad tras casi dos años de remodelación.
Antes del primer gol, que nunca llegó, la afición ya había expresado su inconformidad con abucheos, silbidos y el grito prohibido, reflejo del descontento por el desempeño del equipo.
La Selección Mexicana se encontró con una afición exigente, lejos del apoyo incondicional, en un momento clave rumbo al Mundial 2026.
Aunque el empate no es un mal resultado considerando el nivel del rival, uno de los mejores del ranking FIFA, en la cancha fue Portugal quien generó las oportunidades más claras.
Jugadores como Gonçalo Ramos, João Félix y Bruno Fernandes estuvieron cerca de abrir el marcador, pero fallaron en el último toque.
Del lado mexicano, la jugada más peligrosa llegó al minuto 80, cuando el joven Armando “La Hormiga” González no logró definir un centro preciso de Julián Quiñones, quien fue de lo más destacado del equipo.
Uno de los momentos más emotivos del encuentro fue la entrada de Paulinho, quien fue ovacionado por la afición mexicana debido a su paso por la Liga MX.
A poco más de dos meses del Mundial 2026, el equipo mexicano dejó sensaciones preocupantes:
- Falta de generación ofensiva
- Poca contundencia
- Desconexión con la afición
El empate sin goles no solo dejó un marcador frío, sino también un ambiente tenso en un estadio que esperaba una fiesta.
