En un factor de riesgo electoral para la 4T, se ha convertido el alcalde morenista de Tehuacán, Alejandro Barroso Chávez, por su obsesión de no escuchar a nadie y mantenerse firme en su determinación de no revisar el incremento, de hasta 50%, de las tarifas de agua potable de esta ciudad, que lo mismo ha provocado un fuerte malestar ciudadano, que de comerciantes y empresarios.
Con total opacidad, se generó el incremento a las tarifas de este servicio público que, aunque oficialmente fue una propuesta del Organismo Operador del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado, que es una instancia autónoma, la aprobación corrió a cargo del Cabildo de Tehuacán, que es totalmente controlado por el edil Alejandro Barroso Chávez.
Hasta ahora no ha existido una argumentación convincente de la autoridad municipal para justificar un aumento que equivale a 13 tantos del índice inflacionario de 2005, que fue del orden de 3.69 por ciento.
La única respuesta oficial del Ayuntamiento es simular que la gente está “contenta” en que le hayan incrementado las cuotas del servicio público en cuestión, lo cual es una posición nada creíble, pues a nadie le gusta pagar más por el agua potable, sobre todo en una ciudad en donde una tercera parte de las colonias no siquiera tienen red de distribución del líquido.
Para afirmar que no hay rechazo a lo que muchos llaman “el tarifazo”, el alcalde sostiene que unos mil ciudadanos le han firmado su respaldo al incremento al precio comercial de la distribución de agua potable y que eso es suficiente para no tocar el tema en cuestión.
En respuesta, el Comité de Defensa de los Acuíferos de Tehuacán, que es el movimiento ha reunido a muchos de los inconformes por el tema del agua, lleva más de 3 mil firmas, con nombres y números de credencial de elector de ciudadanos que exigen se echen abajo las alzas al servicio hídrico. La obtención de esas rúbricas ha sido ignorada por la autoridad municipal.
Un segundo argumento utilizado por el Ayuntamiento es sostener que de las 55 mil cuentas del servicio de agua potable, 70% se ha puesto al corriente en el pago de dicha prestación, lo que es un reflejo de respaldo de la gente al incremento de las tarifas.
Los opositores han expuesto lo absurdo de esa aseveración, ya que a la par de que se subieron las tarifas, también aumentaron las advertencias del corte del servicio a quien no pague a tiempo. Lo que en realidad aumentó fue el miedo a perder la distribución del agua.
Frente a todas las críticas y llamados de diferentes actores políticos a revisar el alza de precio del servicio de agua hay una actitud de “oídos sordos” del gobierno de Alejandro Barroso.
Ya hubo un exhorto desde la Secretaría de Gobernación federal para que se revisen las cuotas del agua potable y no hay una reacción positiva del gobierno de Tehuacán.
Públicamente le pidió la dirigencia estatal de Morena a la gestión de Barroso que no se dañe a las clases populares con el aumento del agua y el Ayuntamiento no muestra la más mínima sensibilidad a esa petición.
Las legisladoras locales por Tehuacán, Leonela Jazmín Martínez Ayala y Araceli Celestino Rosas, sin mucha solidez, también pidieron que se revisen lo porcentajes de alza del sistema de agua potable y, de igual manera, hay silencio de la administración municipal morenista.
El desquite será en las urnas
Alejandro Barroso ganó la elección de junio de 2024 con 20 puntos de ventaja frente a Eliseo Lezama, el abanderado del PAN. Fue el candidato a alcalde –de las 4T– más votado en el estado de Puebla.
Lo que no entiende Barroso es que esa ventaja electoral no es para siempre, se va perdiendo en el ejercicio de gobierno y, sobre todo, cuando se actúa sin sensibilidad social, de manera autoritaria y con ineficiencia.
El día que ganó los comicios, de manera espontánea, el entonces candidato de Morena prometió que el primer tema que resolvería era la falta de un servicio de limpieza en Tehuacán. A 17 meses de que Barroso tomó el control del Ayuntamiento, el servicio de recolección de basura está en peores condiciones de como lo recibió.
Ahora se suma el tema del agua. La distribución del líquido es deficiente y, por si fuera poco, se ha vuelto excesivamente cara. Sin tomar en cuenta que muchas colonias populares dependen de la compra de pipas que les llevan el líquido, debido a que no están conectadas a la red hídrica del municipio.
Todos esos yerros o abusos de Alejandro Barroso están generando las condiciones para que haya “un voto de castigo” en las próximas elecciones, las de junio de 2027.
Alguien necesita explicarle al alcalde dos situaciones muy claras de desquite ciudadano en las urnas:
Primera: en los pasados comicios de Tehuacán hubo la peculiaridad de que se registraron dos candidatos de la 4T, Barroso y Pedro Tepole Hernández. El segundo de ellos era el alcalde que se quería reelegir y fue postulado por el PT. El resultado es que el edil acabó en un penoso tercer lugar, luego de que dejó hecho un desastre los servicios públicos de esta ciudad.
Segunda: en las elecciones de 2018, el morenovallismo, que era la corriente política dominante fue arrasada por Morena, en mucho por la ola del movimiento obradorista, y también porque la población de la Zona Metropolitana “le pasó la factura” por la privatización del agua potable y el incremento en los costos de este servicios público.
Por eso no es exagerado afirmar que Barroso se ha convertido en un peligro para que la 4T siga gobernando la segunda ciudad más importante del estado.
