Los gobiernos de Pakistán y Afganistán (bajo administración talibán) anunciaron este miércoles un alto el fuego temporal o “pausa en hostilidades” durante la celebración del Eid al-Fitr, que marca el fin del Ramadán, tras semanas de intensos enfrentamientos fronterizos y ataques aéreos que dejaron cientos de muertos.
El ministro de Información paquistaní, Attaullah Tarar, confirmó en un comunicado que Islamabad suspenderá las operaciones militares —incluida la “Operación Ghazab-lil-Haq” contra objetivos terroristas en territorio afgano— desde la medianoche del jueves 19 de marzo (19:00 GMT del miércoles) hasta la medianoche del martes 24 de marzo (19:00 GMT del lunes). La medida, de cinco días de duración, fue adoptada “de buena fe y en cumplimiento de normas islámicas”, según Tarar, y a petición expresa de países mediadores como Arabia Saudita, Qatar y Turquía.
Poco después, el portavoz del gobierno talibán afgano, Zabiullah Mujahid, anunció una suspensión temporal de las operaciones defensivas y de represalia contra Pakistán durante el mismo período festivo, también en respuesta a la mediación de los mismos países del Golfo y Turquía. Mujahid enfatizó que la pausa busca permitir a la población musulmana celebrar el Eid al-Fitr en paz.
La tregua llega en medio de una escalada sin precedentes en el conflicto bilateral, que se intensificó desde finales de febrero de 2026 con choques fronterizos, bombardeos y acusaciones mutuas. El punto más álgido ocurrió el lunes pasado, cuando un ataque aéreo —atribuido por Kabul a Pakistán— destruyó un hospital de rehabilitación de drogas en la capital afgana, dejando según fuentes talibanes alrededor de 400 muertos y más de 200 heridos, lo que provocó funerales masivos y fuertes condenas internacionales.
Analistas destacan que este “alto el fuego temporal” no implica un acuerdo de paz duradero ni resuelve las causas profundas del conflicto, como las acusaciones paquistaníes de que el régimen talibán afgano da refugio y apoyo logístico al Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP) —grupo insurgente responsable de atentados en suelo paquistaní— ni las demandas afganas de respeto a su soberanía territorial.
Qatar, uno de los mediadores, dio la bienvenida al anuncio y expresó su esperanza de que esta pausa “pave el camino hacia un alto el fuego sostenible que proteja vidas civiles y contribuya a la estabilidad regional”.
Hasta el momento de esta publicación, no se reportan violaciones al acuerdo en las zonas fronterizas de Khyber Pakhtunkhwa y Baluchistán (Pakistán) ni en las provincias afganas limítrofes. La comunidad internacional observa con atención si esta tregua festiva se mantendrá o si servirá como puente para negociaciones más amplias en un contexto de alta tensión en Asia del Sur.
