Lo que comenzó como una experiencia innovadora de realidad aumentada para atrapar criaturas virtuales en las calles, hoy coloca a millones de jugadores en el centro de una inesperada discusión: el uso de sus datos para entrenar robots de reparto.
La empresa Niantic, responsable de Pokémon GO, confirmó que la información recopilada durante años –incluyendo imágenes y escaneos de entornos urbanos realizados por los propios usuarios– está siendo utilizada por su división de Inteligencia Artificial, Niantic Spatial, para desarrollar sistemas de navegación avanzada.
El proyecto, en colaboración con Coco Robotics, busca mejorar el desplazamiento de robots de entrega en ciudades donde el GPS suele fallar, particularmente en zonas con alta densidad de edificios. Para ello, se ha construido un modelo del mundo real a partir de aproximadamente 30 mil millones de imágenes capturadas por jugadores en distintos puntos del planeta.
De acuerdo con Brian McClendon, director de tecnología de Niantic Spatial, la base de datos permite ubicar con precisión de centímetros a una persona o dispositivo en un mapa, a partir de referencias visuales del entorno. Esta tecnología resulta clave para resolver problemas como los llamados “cañones urbanos”, donde las señales satelitales pierden exactitud.
La iniciativa ya tiene aplicaciones concretas: robots del tamaño de una maleta –capaces de transportar alimentos– operan en ciudades como Los Ángeles y Chicago, en Estados Unidos, o Helsinki, en Finlandia, apoyados en estos modelos para no desviarse de sus rutas y cumplir con entregas precisas.
Trabajo gratis e invasión a la privacidad disfrazados de diversión
Sin embargo, la revelación ha generado sorpresa y molestia entre algunos usuarios, quienes no anticipaban que sus caminatas para capturar criaturas o participar en eventos del juego terminarían contribuyendo al desarrollo de Inteligencia Artificial con fines comerciales. En redes sociales, varios calificaron la situación como una “gamificación de un trabajo”, al considerar que, sin saberlo, ayudaron a construir la infraestructura digital que hoy permite a un robot entregar pizzas sin perderse.
Y es ahí donde surge la ironía: durante años, los jugadores aceptaron –muchas veces sin leer– los términos y condiciones que autorizaban la recopilación y uso de sus datos. Hoy, cuando esos mismos datos se traducen en avances tecnológicos con valor económico tangible, la sorpresa parece proporcional al tamaño del contrato que nadie revisó.
Niantic, por su parte, ha reiterado que la recopilación de información siempre fue informada dentro de sus políticas, aunque el uso específico para entrenar robots ha abierto un nuevo frente de debate sobre privacidad, consentimiento y el verdadero alcance de la economía digital basada en datos.
Así, mientras algunos usuarios procesan la noticia, los pequeños robots de reparto continúan su camino por las ciudades, guiados –en parte– por millones de fotografías tomadas en la búsqueda de un Pikachu.
