La constitución de la asamblea estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con casi 4 mil miembros –cuya presencia certificó el Instituto Federal Electoral (IFE)– fue un golpe mortal para el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Puebla, ya que significa que esta fuerza política se he empezado a vaciar de militantes y líderes regionales, y que sin la ayuda del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas no podrá sobrevivir.
De acuerdo con algunos sondeos que ayer se hicieron se estima que de cada 10 participantes que este domingo acudieron al acto protocolario de Morena, que exige el IFE, entre seis y siete son activistas que antes eran miembros del PRD o simpatizaban con este instituto político. Muchos de ellos incluso fueron fundadores o formaron parte de las primeros ayuntamientos perredistas en el estado.
El resto proviene de los partidos del Trabajo y Movimiento Ciudadano, o son miembros de la sociedad civil.
La congregación de miembros de Morena en un 31 por ciento más de lo que exige el IFE marca diferencias cualitativas y cuantitativas muy claras frente al PRD, que hasta hace poco era el principal partido de izquierda en el estado, como son las siguientes:
Mientras Morena logró en un acto certificado tener sentadas y atentas a casi 4 mil personas, el PRD desde 1998 no logra hacer un solo acto de masas, en tiempo no electoral, que reúna a más de mil personas.
La última vez que el PRD consiguió juntar a más de mil personas y hacer una movilización fue cuando Luis Miguel Barbosa Huerta era presidente estatal del partido y encabezó una marcha para exigir la solución de múltiples conflictos municipales. Esa congregación se dirigió al Centro de Convenciones, en donde se encontraba el entonces gobernador Melquiades Morales, quien al toparse con los perredistas atendió a una comisión de éstos en una improvisada reunión que se realizó en la sala de juntas de la Secretaría de Desarrollo Económico que se ubica en el bulevar 5 de Mayo.
Otro hecho que destaca es que mientras el PRD poblano ha ignorado sistemáticamente la lucha de los sectores democráticos del magisterio poblano, pues si lo hace tendría problemas con el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas –algo que evitan a toda costa sus dirigentes–, en la asamblea de Morena fue clara la presencia de maestros como un sector fundamental de la base que está dando nueva vida a esta agrupación, que pronto se convertirá en un partido político.
De hecho el PRD, desde finales de la década de los años 90, se dejó de involucrar con todo tipo de movimientos sociales y populares del estado de Puebla, situación que se agravó a partir de que se empezó, en 2010, a aliarse con el PAN y Moreno Valle.
Mientras Morena ha surgido como una organización con nuevos liderazgos políticos –como es el caso de la dirigente estatal María Luis Albores–, que tienen como principal virtud ser ajenos a las tribus del PRD, el Partido de la Revolución Democrática tiene 15 años de ser dirigido por el mismo grupo, que es la corriente Nueva Izquierda, que no comparte el poder; tiene a esta agrupación sumido en el marasmo, ya que no crece en su número de militantes y su presencia en el número de gobiernos municipales; y es la que acabó entregando a esta fuerza política al control de la derecha.
Una diferencia fundamental es que mientras en los últimos meses Morena estuvo efectuando reuniones regionales, eligiendo dirigentes y convenciendo a seguidores de participar en la constitucional legal de la agrupación, el PRD ha estado sin una vida interna propia.
Desde que en el PRD se reunió el Consejo Estatal para aprobar la alianza electoral que tuvo con el PAN en el proceso electoral de este año, ese órgano de gobierno perredista no ha vuelto a sesionar, no ha analizado los resultados obtenidos en los comicios de 2013 ni ha discutido el manejo de las finanzas del partido. Es decir no hay institucionalidad en esta fuerza política.
Lo mismo pasa con el secretariado del PRD, una vez que pasaron las votaciones de julio pasado no se ha reunido para analizar lo que pasó en los comicios ni lo que en un futuro hará este partido, el cual es dirigido bajo el criterio personal del diputado local Eric Cotoñeto Carmona, quien a su vez se dedica a obedecer ciegamente al senador Luis Miguel Barbosa Huerta, quien formalmente no tienen ningún cargo en Puebla.
Todas las diferencias antes mencionadas indican que Morena es una organización viva, con empuje y con la suficiente capacidad de desplazar al PRD del espectro del voto de militantes y simpatizantes de izquierda. Que es la agrupación que ahora capitalizará el arrastre del liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, el cual antes era el que le daba oxígeno de boca a boca al Partido de la Revolución Democrática.
Ante esa condición, se percibe que el PRD poblano, que siempre está inactivo y sin una vinculación a las causas de la izquierda, solamente podrá sobrevivir si continúa bajo el control del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y su condición será de la un “partido satélite”, es decir acrítico y sometido.
Esa condición no es nueva; ya se observó con claridad en este año. El PRD en la mayor parte de los municipios en donde postuló candidato a alcaldes los aspirantes no eran perredistas; se trataba de priistas o panistas que por órdenes del gobernador fueron nominados a través del Partido de la Revolución Democrática.
Y el grueso del electorado que vota por la izquierda no lo hizo porque Morena no participó en los comicios y no les convenció dar su apoyo ni al PRD, al PT y el PMC, que por igual son fuerzas satélite de Rafael Moreno Valle Rosas.
