En las últimas semanas trascendió en varias columnas políticas que el personaje que relevaría en la dirigencia estatal del PRI a Fernando Morales Martínez sería un ex gobernador con fama de duro y rudo.
Varios nombres aparecieron un día sí y otro también.
Se trata de dar un manotazo –se nos dijo- en la mesa del gobernador Rafael Moreno Valle y de acabar con la sumisión que el actual dirigente mantiene hacia Casa Puebla.
Y cuando todos esperábamos que llegara por fin el personaje señalado (hosco, experimentado, muy a la Pedro Armendáriz) apareció, como una mala broma, Pablito Fernández del Campo.
Buen hombre, buena persona, buen muchacho, Pablo viene de perder una elección en el distrito 12 con Néstor Gordillo y la desconocida Gabriela Viveros.
¿Cómo olvidarlo?
Gordillo, del PAN, obtuvo 58 mil 671 sufragios en la elección de julio pasado, en tanto que la candidata de la coalición Movimiento Progresista, Gabriela Viveros, tuvo unos dos mil votos menos.
Lejos, perdido en la ignominia del tercer lugar, quedó Pablo, con sólo 48 mil 915 votos, casi diez mil menos que los del ganador.
Esas son sus cartas credenciales.
Y algo más: en el sexenio de Melquíades Morales, Pablo trabajó como subordinado del hombre al que hoy supuestamente doblegará: Moreno Valle.
Ni más, ni menos.
Un tercer “pero” tiene que ver con su carácter conservador.
No podía ser de otra manera.
Su papá fue el primer diputado federal panista, una vez que venció a don Constantino Sánchez Romano, padre del hoy “izquierdista” René Sánchez Juárez.
(El mundo al revés).
Imbuido de ese carácter panista tuvo a bien encabezar, junto con el inefable Othón Bailleres, una iniciativa retrógrada relacionada con el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo.
Sobre este tema escribí en 2009:
“Cuando salió a la luz pública que el Padre Othón (Bailleres) y su monaguillo Pablo (Fernández del Campo) pretendían introducir modificaciones a la Constitución del Estado de Puebla para ‘proteger la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural’, todos suponíamos que esa estrategia no era avalada ni por Beatriz Paredes Rangel, ni por el Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
“Suponíamos, sí, que el padrecito y su fiel monaguillo obedecían una señal salida de Casa Puebla en aras de llegar a acuerdos con los conservadores del Partido Acción Nacional.
“En ese sentido: la diputada Rocío García Olmedo encabezó una lucha -que hasta la fecha sigue- para detener, sin éxito, la iniciativa e involucrar a quien se creía era una fiera defensora de los derechos de la mujer: Beatriz Paredes.
“Incluso, Rocío mostró una carta, enviada por la dirigente nacional del PRI, en la que subliminalmente criticaba la iniciativa de Othón y Pablito.
“Pasaron los días y seguimos creyendo en Beatriz Paredes y en su veto simulado.
“Ayer, luego de leer a la muy respetable, aunque polémica, Marta Lamas (Proceso, número 1695) nos enteramos que Beatriz Paredes está muy lejos de cuestionar la multicitada modificación a la Constitución, una vez que es claro que ha venido dando línea a las bancadas priistas de otros estados de la república para que aprueben sin el menor miramiento lo que parece ser un blindaje en contra de la despenalización del aborto.
“Marta Lamasnos revela que todo empezó en Sonora.
“El 21 de octubre de 2008, panistas y priistas de la mano -como buenos padres de la iniciativa-, aprobaron lo que es ahora ley.
“El 11 de noviembre, en Morelos, una diputada priista y una diputada panista continuaron con la operación blindaje.
“El 14 de diciembre, en Baja California, PRI y PAN, en votación secreta, dijeron algo así como ‘dale pa’ delante, papá’.
“El 17 de febrero de este año, en Colima, ocurrió la mismo.
“Y luego vinieron Puebla, el 12 de marzo; Jalisco, el 26 de marzo; Durango, el 7 de abril, y Nayarit, el 17 de abril.
“Marta Lamasdice que hay otras iniciativas similares en Aguascalientes, Estado de México, Guanajuato, Oaxaca, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz, Campeche y Quintana Roo.
“Y todo con el aval de Sor Beatriz Paredes.
“Según la escritora: el PRI entró a la defensa de la ‘familia’ por una estrategia eminentemente electoral.
“Y eso está por encima de la libertad de decisión que tienen las mujeres.
“Al final del día queda claro que el Padre Othón y su monaguillo Pablo no actuaron por su cuenta.
“(Eso sí habría sido noticia en tan serviles biografías).
“Únicamente obedecieron, bajaron la cabeza y dijeron: ‘hágase, Señor, tu voluntad’.
“(Igualito que los monaguillos del Padre Maciel)”.
El Arribo de Pablo al PRI. Pablo Fernández del Campo llegó a la Delegación Especial y, en consecuencia, Dirigencia Estatal de su partido gracias a los buenos oficios de Pepe Chedraui, aspirante a la Presidencia Municipal de Puebla.
Es claro que Pepe cuenta con el aval directo del presidente electo Enrique Peña Nieto para que busque con todo primero la candidatura y luego la alcaldía.
Por eso, semanas atrás el propio Peña Nieto instruyó a Pedro Joaquín Coldwell para que se reuniera con Pepe Chedraui para ver lo del relevo en el PRI.
Palabras más, palabras menos, el dirigente nacional le preguntó a Pepe:
-¿Y a quién propones para sustituir a Fernando Morales?
-Hay un joven muy talentoso. Se llama Pablo Fernández del Campo.
-Perfecto. Ya está. Dile que me venga a ver para acelerar todo.
Y así se hizo.
Es natural: Pepe requiere que el aparato priista esté bajo su mando en aras de ir construyendo su candidatura sin obstáculo alguno.
Los días que vienen vendrán más nombramientos.
No se extrañe el lector si los que llegan al partidazo tienen el sello de Pepe Chedraui en la frente.
Así hacía política el PRI.
Así la seguirá haciendo.
Pablo, pues, no es el “árbitro imparcial” que presume ser.
Tiene un objetivo clarísimo.
Por cierto: hace unos días, Pedro Joaquín Coldwell comió con un poblano al que le confesó que Pepe Chedraui estaba más que amarrado para ser el candidato del PRI a la alcaldía de Puebla.
Y lo dijo seriamente.
Sin titubeos.
Ya se ve que así es.
