Olga Lucía Romero Garci-Crespo quiere ser postulada como candidata a la alcaldía de Tehuacán y seguramente aprovechará su posición de presidenta estatal de Morena –cargo que ya ocupa en dos ocasiones– para lograr ese propósito, además del tema de género. El único factor que no tiene a su favor, y es el más importante, es que carece de apoyo popular a su proyecto de ser la próxima abanderada de la 4T.
Algunas de las encuestas que se han levantado en el segundo municipio más importante del estado de Puebla apuntan a que son más de 12 los aspirantes que buscan la candidatura de la 4T y de ellos, Olga Lucía Romero Garci-Crespo aparece –siempre– en los lugares 9 o 10 de la lista de los que estarían en la pugna para obtener la nominación morenista.
Para decirlo en palabras sencillas: no es del agrado de la ciudadanía en general ni, en particular, de las bases de Morena, el partido que dirige desde agosto de 2022.
El problema principal es que en la ciudad Tehuacán la dos veces legisladora local ha sido más conocida por haber sido parte de un litigio de disputa de la herencia de la empresaria Socorro Romero Sánchez, quien construyó un poderoso imperio avícola en la región, que en ser una política interesada en involucrarse y atender los problemas sociales de esta ciudad.
La dirigente morenista nunca fue parte del movimiento obradorista o de la izquierda. En su calidad de empresaria se incorporó a la campaña electoral de 2018 por invitación directa del entonces aspirante a la gubernatura de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta.
En esa ocasión ganó la diputación local de Tehuacán como resultado de la enorme ola de apoyos ciudadanos al candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador y no porque esta mujer haya sido popular en el electorado. Su avance es porque se subió al llamado “fenómeno obradorista”, sin tener identidad con esta corriente política.
Desde hace ocho años en que irrumpió en el universo de la 4T, logró ser diputada local y dirigente de Morena por su cercanía al Poder Ejecutivo, pero no por crecer en su desempeño político y, sobre todo, en sus niveles de popularidad. Dicho de otra manera: no le gusta acercarse a la gente.
Es hasta periodos recientes en que ha empezado a tener presencia en el plano mediático. Pero en sus primeros años como dirigente de Morena se destacó por no tener contacto con la prensa, lo cual llevó a que el partido Regeneración Nacional estuviera ausente de los procesos de opinión pública en el estado.
Ahora le queda muy poco tiempo para ganar el respaldo popular a su proyecto de ser la próxima presidenta municipal de Tehuacán.
Su actuación no le ayuda mucho. Tehuacán ha tenido una larga lista de malos alcaldes de la 4T que han dejado un fuerte malestar social y nunca se conoció una posición crítica de Olga Lucía Romero Garci-Crespo.
Esas malas actuaciones inician con Felipe Patjane –quien ganó el cargo de edil en 2018– y acabó en la cárcel por supuesto actos de corrupción. En 2021, Pedro Tepole Hernández encabezó un gobierno sin rumbo, por eso cuando buscó la reelección quedó en tercer lugar. Ahora hay mucho enojo ciudadano contra la gestión del presidente municipal Alejandro Barroso Chávez.
De esos tres alcaldes, ha sido en fechas recientes en que la presidenta estatal de Morena se atrevió a emitir un reclamo: le pidió públicamente a Alejandro Barroso no dañar a las clases populares con el incremento de las tarifas del agua potable.
Un posicionamiento que para mucha gente sonó incongruente: ya que el hijo de la presidenta de Morena, en su calidad de regidor del Ayuntamiento de Tehuacán, apoyó el incremento de hasta el 50% del costo en el servicio hídrico de la ciudad.
Eso no ayuda nada a que Olga Lucía Romero Garci-Crespo pueda llegar a la candidatura de Morena.
