¡Cómo han cambiado las cosas!
Muy poco o nada queda de aquel frustrado intento del gobierno de Morena para apoderarse de la Universidad de las Américas Puebla.
Y hoy la relación entre la UDLAP y el Gobierno del estado no solo ha dado un giro de 180 grados, sino que protagonizan lo que puede interpretarse como una auténtica luna de miel, que ha sorprendido a propios y extraños, pero que tiene una explicación y suficiente base sólida.
Fue en 2021 cuando, pésimamente aconsejado por el ambicioso abogado panista Roberto Gil Zuarth, el mandatario Miguel Barbosa Huerta se metió en el interminable pleito legal entre los herederos del millonario William O. Jenkins por la fortuna (calculada en 720 millones de dólares) de la Fundación Mary Street Jenkins, incluyendo la UDLAP.
La embestida oficial causó una inédita y grotesca toma policiaca por parte del Estado y una persecución sin precedentes en contra del rector Luis Ernesto Derbez Bautista, quien incluso tuvo que darse literalmente a la fuga porque el gobernador le cobraba, de paso, su apoyo al morenovallismo –en concreto a la candidata Martha Erika Alonso Hidalgo– en la ríspida y reñida elección de 2018.
El conflicto arreció y complicó la vida de cientos de estudiantes poblanos y de entidades vecinas –que o truncaron sus carreras o tuvieron que buscar otras universidades para continuarlas– y sacó a las calles la inconformidad social, que en forma de nutridas marchas y aguerridos plantones agudizó el ya de por sí pronunciado divorcio con el Gobierno, el mismo que hasta tuvo la osadía de imponer a un rector interino totalmente ajeno a los intereses del estado como Armando Ríos Piter.
Sin embargo, de tal oscuro escenario ya ni una ceniza queda.
Y es que hoy el gobernador Alejandro Armenta Mier y el doctor Luis Ernesto Derbez han decidido enterrar las hachas y optar por la reconciliación, en el entendido de que el diálogo, la coordinación y el trabajo conjunto irán en beneficio de Puebla.
En los últimos días se han observado varias señales muy reveladoras de tal luna de miel.
Primero: en medio de altísima y justificada indignación social por el asesinato de tres jóvenes inocentes afuera del cantabar Sala de Despecho en la zona de Angelópolis, que sicarios de Operativa Barredora del CJNG confundieron, el rector salió a exigir justicia pero también a reconocer la rapidez con que las autoridades detuvieron a los cuatro presuntos responsables de los hechos.
Segundo: la SEP Puebla y la UDLAP firmaron un convenio que permitirá que 300 maestros y trabajadores de esa dependencia reciban una beca del 100% para cursar la Maestría en Innovación Educativa, en modalidad mixta. Una paso gigante en materia de capacitación y actualización para el magisterio poblano.
Tercero: en este marco, ante las protestas de ecologistas pero sobre todo de muchos oportunistas que practican aquello de “a río revuelto, ganancia de pescadores”, Luis Ernesto Derbez defendió el Cablebús al afirmar que la construcción de este medio de transporte representa un proyecto estratégico de movilidad para los habitantes de Puebla y su zona conurbada, pues mejorará la conectividad y el desplazamiento en la región. “Para una gran porción de la población, particularmente de estratos de ingresos que no tienen la capacidad para adquirir su auto, va a ser una gran ayuda”, subrayó.
Ni siquiera la BUAP ha hecho un pronunciamiento similar.
Cuarto: el gobernador Armenta Mier invitó a especialistas de la UDLAP a integrarse a los proyectos que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, como el rescate del río Atoyac y del lago de Valsequillo, así como Olinia y Kutsari, que se desarrollan en Puebla.
Y quinto: luego de que por razones desconocidas se ha dado una verdadera desbandada de universidades privadas para abandonar la jurisdicción local y que ahora sea la SEP federal quien les otorgue sus RVOES (Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios), la UDLAP ha sido la única que ha decidido regresar al ámbito estatal, lo que se ha interpretado como una decidida muestra de confianza hacia el gobierno armentista.
El rector Luis Ernesto Derbez ha recibido reproches –algunos bastante encendidos– por quienes quisieran, absurdamente, que regresaran los tiempos de guerra entre el Gobierno y la UDLAP.}
No entienden que no entienden.
A nadie en Puebla le conviene un nuevo choque entre el Estado y la universidad privada más grande y más importante.
El costo social y económico de un conflicto es bastante alto, y siempre lo acaban pagando los menos culpables de que los políticos no logren entenderse: los estudiantes y sus familias.
Después de la Ciudad de México, Puebla es el clúster universitario más importante del país.
Y afortunadamente tanto Alejandro Armenta como Luis Ernesto Derbez lo tienen bastante claro, y actúan en consecuencia.
