Uno de los problemas con que tendrá que lidiar Morena, el gobernador Alejandro Armenta Mier y los candidatos de este partido en las elecciones de 2027, será la oposición de un sector de la población a las obras y el proyecto del cablebús.
Hasta ahora no existe un rechazo generalizado a este sistema de transporte público, pero si el gobierno y sus voceros no explican a los ciudadanos con claridad cuáles son sus beneficios y cómo este resolverá los problemas de movilidad en la Zona Metropolitana de Puebla, el repudio podría ampliarse.
El cablebús es un proyecto que hoy polariza opiniones, y cuya realización se cruzará con el proceso interno de selección de candidatos de Morena, es decir, justo cuando sus aspirantes estén en campaña con miras a posicionarse territorialmente y salir bien rankeados en las encuestas, la polémica en torno a su implementación estará en su apogeo.
Según el calendario electoral aprobado este sábado por el Consejo Nacional de Morena, los candidatos a diputados federales serán nombrados el 3 de agosto, los presidentes municipales el 21 de septiembre y los diputados locales el 8 de noviembre de este año.
Lo anterior significa que el asunto del cablebús seguramente se va a politizar, partidizar y convertir en tema ineludible de campaña, al menos en la capital y sus municipios conurbados.
De ahí que los aspirantes y futuros candidatos de Morena a la Presidencia Municipal de Puebla tendrán que irse preparando para aclarar y responder por qué la Secretaría de Movilidad y Transporte del estado clasificó los estudios técnicos y el proyecto ejecutivo del cablebús como información reservada por un periodo de cinco años.
Si se justifica la inversión de casi 7 mil millones de pesos para las 4 líneas del cablebús, en función del número que personas que este sistema por cable y electricidad desplazará en sus 13.61 kilómetros.
Las comparaciones son odiosas pero necesarias: si las líneas 1, 2 y 3 de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA) tuvieron un costo de 4 mil 500 millones de pesos y movilizan a 250 mil personas al día, ¿qué sentido tiene apostarle a un proyecto como el cablebús que costará 6 mil 752 millones de pesos y solo transportará al día a unas 20 mil personas?
¿No sería mejor duplicar las líneas troncales del sistema RUTA y sus rutas alimentadoras, o ampliar y construir nuevas vialidades que conecten al sistema con colonias y zonas alejadas?{
¿Por qué la necedad de que las terminales del cablebús se construyan en parques públicos o áreas verdes, como el parque Juárez, el parque Ecológico, el parque Biblioteca y el cerro de Amalucan, a sabiendas de que eso está expresamente prohibido por el Programa Municipal de Desarrollo Urbano Sustentable, vigente desde el 2 de mayo de 2016?
Explicar por qué el gobierno, que debería ser el primero en cumplir y respetar la ley, inició las obras del cablebús sin contar con permisos y licencias de construcción, uso de suelo e impacto ambiental.
Si los aspirantes, candidatos y dirigentes de Morena no tienen respuestas a estas interrogantes e insisten en acusar, sin pruebas, a los ambientalistas, arboristas, académicos y urbanistas de estar coludidos con el PAN o de hacerle el caldo gordo a la oposición, entonces sí, el cablebús podría jugarles las contras.
Y no porque la mayoría de la gente desapruebe este importante proyecto de movilidad, sino en realidad porque los ciudadanos no entienden por qué las autoridades quieren emprender esta obra eliminando más de 700 árboles, edificar las terminales en parques públicos, a sabiendas de que ello se encuentra explícitamente prohibido, y ocultando los estudios y el proyecto ejecutivo de sus cuatro líneas.
Estos factores sí que pueden convertirse en una razón de peso para negarles el voto en los comicios del primer domingo de junio de 2027.
Y si no, al tiempo.
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A ver si no le cuesta la chamba al jefe del Departamento de Quejas y Denuncias del Órgano Interno de Control de la Secretaría de Arte y Cultura, Fernando Anaya Ayaquica, la foto que él mismo subió consumiendo una michelada mientras conducía su automóvil sobre la Recta a Cholula.
La imagen se publicó en sus estados de WhatsApp, lo que fue captado por algunos de sus contactos, que evidenciaron este acto como irresponsable, tratándose de un servidor público que tiene como función vigilar el cumplimiento de normas y la conducta de otros servidores públicos.
“Conducir mientras se consume alcohol no sólo es irresponsable, sino potencialmente constitutivo de una falta administrativa e incluso de una conducta sancionable conforme a la normativa aplicable en materia de tránsito y responsabilidad de servidores públicos”.
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