Luego de un largo periodo de tres años y cinco meses de ausencia, ha reaparecido Héctor Sánchez Sánchez, quien estaría buscando regresar a la escena pública y borrar su negro historial que, a finales de 2022, lo hizo caer estrepitosamente de la titularidad del Poder Judicial de Puebla y abandonar la magistratura que le había concedido el Congreso local. De la misma manera meteórica en que logró un encumbramiento en el aparato de administración de justica, en su momento registró una fulminante salida del Poder Judicial, bajo graves acusaciones de supuestos malos manejos de recursos del erario.
Ahora parece tener un regreso muy peculiar: cuentan los enterados que en las últimas semanas Héctor Sánchez habría sostenido reuniones con algunos periodistas y con representantes de organizaciones de abogados, además de algunos académicos.
Todo con el propósito de querer crear una corriente de opinión negativa, de mucho pesimismo, en contra de Pedro Antonio Martínez Hernández, el actual presidente del Consejo de la Judicatura.
Dicen “las malas lenguas” que en esas conversaciones Sánchez habría desplegado fuertes críticas contra Pedro Antonio Martínez, señalando que no tiene experiencia ni capacidad para conducir el Poder Judicial, situación que se ha expresado en una larga lista de yerros que ha venido acumulando en los cuatro meses que lleva en el cargo.
Que son tan acres sus críticas que estaría advirtiendo que el Poder Judicial se está encaminando a una crisis institucional que no se ha visto en las últimas décadas.
Pareciera que la intención de quien fuera el primer presidente del Consejo de la Judicatura –en el año 2021– es debilitar la imagen de Martínez Hernández para que esa condición le sirva a sus propósitos personales de negociar un posible regreso al Poder Judicial, del mismo que salió “por la puerta de atrás”.
Para ello, estaría buscando “vender” la idea de que él podría ser un factor de estabilidad y experiencia en el manejo del aparato de impartición de justicia, en cualquiera de las posiciones en que lo coloquen.
De ser cierta esta versión del regreso de Héctor Sánchez, es necesario decir dos cosas: primero, que sí le asiste la razón en el sentido de que el Poder Judicial está en malas manos. Que hasta ahora no se percibe ningún cambio positivo en la corta gestión de Pedro Antonio Martínez.
En segundo lugar, también es importante apuntar que la persona con menos autoridad para criticar, cuestionar, denostar a los directivos del Consejo de la Judicatura es precisamente Héctor Sánchez Sánchez, quien tuvo una penosa deserción del Poder Judicial.
Formalmente –en enero de 2023– el Órgano de Control Interno del Poder Judicial inició una investigación en contra de Sánchez, quien para esa época le habían puesto el mote de “el arquitecto del saqueo”. Así se le conocía en el llamado “radio pasillo” de este poder público.
Como siempre ocurre con estas investigaciones, pasaron los meses y de manera inexplicable se fueron diluyendo los supuestos procesos en su contra, luego de que renunció a todas sus posiciones de privilegios que tenía en el Poder Judicial.
Se habló mucho en ese entonces de que se había encontrado contratos de hasta por 30 millones de pesos, en los que se había utilizado facturas falsas para justificar esos recursos.
También que se habrían levantado obras “fantasmas” en torno a la infraestructura de dicho poder público.
Y en particular se supo que, en los cinco años en que Héctor Sánchez fue la cabeza del Poder Judicial, hubo abundantes denuncias de ventas de plazas en los tribunales de Puebla y que también se cobraban los favores cuando algún funcionario quería cambios de adscripción.
En esa época se fortaleció una serie de jueces que han cobrado mucha notoriedad por “negociar” sentencias favorables a delincuentes.
Un juez que fue cercano a Héctor Sánchez fue Aarón Hernández Chino, quien recientemente fue removido por el Consejo de la Judicatura por haber puesto en libertad a un religioso de Aquixtla que habría violado a un menor de 7 años.
Sean ciertas o falsas las acusaciones antes mencionadas, queda claro que algo grave, muy grave, ocurrió entre octubre y noviembre de 2022, fecha en que Héctor Sánchez tenían un nombramiento para estar al frente del Poder Judicial hasta el año 2025 y, sin embargo, se vio obligado a renunciar a las presidencias del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y del Consejo de la Judicatura, además de abandonar la magistratura que le había concedido el Congreso del estado.
Héctor Sánchez en el año 2017 dio un salto súbito de dejar el cargo de síndico del Ayuntamiento de Puebla y pasar al Poder Judicial, en donde de inmediato llegó a sustituir al morenovallista Roberto Flores Toledano como presidente del TSJ.
Cuatro años más tarde le tocó instalar el Consejo de la Judicatura y ser el primer presidente del recién nacido órgano rector del Poder Judicial.
Resultaba sorprendente que llegó al Poder Judicial cobijado por el gobernador panista José Antonio Gali Fayad y a partir de 2019, se adaptó y fue aceptado por la 4T, a tal grado que se le consideró como un serio aspirante de Morena para ser candidato a gobernador de Puebla.
Después hizo algo malo y con la misma rapidez que llegó, creció y se encumbró en el Poder Judicial, se acabó yendo del mismo en medio de una absoluta opacidad.
Ahora clama perdón y olvido. ¿Le harán caso?
