Lo que tanto temíamos ya nos alcanzó, el tema de las ejecuciones que se veía tan lejano ya se hizo presente en Puebla y exactamente en una de las zonas consideradas como más exclusiva de diversión para los jóvenes de la capital y la zona conurbada.
La madrugada del sábado 14 de febrero a las 3:00 a. m., cuatro sujetos a bordo de motocicletas descendieron de las unidades para disparar en contra de personas que se divertían en el bar “Sala de Despecho”, uno de los múltiples antros de esta zona cercana a la plaza comercial Angelópolis en Puebla capital.
El saldo de esta acción fue de tres muertos, Giselle Ortiz, Joaquín Wirth y Emmanuel Esteban, quienes fueron alcanzados por las balas en hombros, cabeza y tórax. De la misma forma, resultado de esta acción atroz, otras cinco personas resultaron lesionadas, algunas de ellas de gravedad.
El móvil de este acontecimiento aún no ha sido aclarado por las autoridades, quienes casi de inmediato detuvieron a los presuntos responsables de esta vil y artera agresión, sin embargo, para todos los que somos poblanos y conocemos nuestra ciudad, desafortunadamente sabíamos que era cuestión de tiempo para que ocurriera un incidente de este tipo en este lugar, que se ha convertido en una verdadera cantina.
Y digo que era cuestión de tiempo el que aconteciera una acción de este tipo, porque no solo han proliferado los “antros” en esta zona en donde se vende alcohol en abundancia, sino porque ya son múltiples los incidentes registrados en este sitio, ante la ausencia de las diferentes autoridades omisas que han desfilado a lo largo de más de dos décadas.
Haré un recuento de los más importantes incidentes que se han presentado en los años más recientes.
El 8 de septiembre de 2024, César Eduardo Garrido Celaya fue sustraído del restaurante “Mochomos” en el cual se ubica en plaza Solesta, aledaño a esta zona. El joven de 24 años fue levantado por un comando que entró por él, amagó a todos los que se encontraban en el lugar, llevándose al empresario originario de Veracruz dedicado a la compraventa de tractocamiones y vehículos pesados.
Horas después del “levantón”, los restos de César aparecieron desmembrados y calcinados dentro de un vehículo Chevrolet Aveo incendiado y abandonado frente al C5 de la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla. Su ejecución se la atribuyó el grupo delictivo “La Barredora”.
La madrugada del 8 de septiembre de 2023, Ernesto “Neto” Calderón estuvo a punto de perder un ojo, producto de la golpiza que le propinaron cinco “juniors” poblanos “estudiantes” de las universidades Anáhuac y del Tec de Monterrey de Puebla.
Neto se encontraba en la zona de la Estrella de Puebla, luego de haber estado en los antros de la denominada “Isla de Angelópolis”, cuando los juniors, entre ellos dos hermanos, lo “molieron a golpes”, luego de defender a una chica a la cual el grupo de jóvenes habían ofendido.
Los hechos fueron grabados por algunos espectadores y se viralizaron en redes sociales provocando indignación. Neto estuvo a punto de perder el ojo a efecto de la brutal golpiza.
Unos meses después, el 18 de diciembre de ese mismo año, el 2023, Juan Carlos Trujillo Filgueres fue asesinado al exterior del antro denominado “Barra Negra”. Se trataba de un “influencer” de 33 años conocido popularmente como “El Charly”, quien presumía en redes sociales sus autos y su estilo de vida.
“El Charly” fue interceptado fuera del antro por cinco sujetos, quienes le dispararon mientras se encontraba en compañía de su amigo de nacionalidad cubana, José Antonio, quien resultó ileso.
Esta zona vaya que tiene historia de violencia, basta recordar que, en agosto del 2008, Alan Ibarra Meza, policía municipal y escolta de un destacado político de la época, asesinó afuera del antro llamado “Viktor-Hotel” al valet parking José de Jesús Huitzil, luego de una discusión fuera de este lugar.
Todo este recuento viene a colación porque con todos los antecedentes de violencia que ya se tienen en esta zona, es notoria la falta de seguridad en este sitio y a esto hay que agregar las constantes agresiones de los famosos “cadeneros” de los antros, quienes operan con plena impunidad.
El 1 de febrero de hace un año, los cadeneros del antro “Mallet” golpearon a Eloy Vásquez y a su hijo también del mismo nombre. El padre fue hospitalizado con las costillas rotas; sin embargo, prevaleció la impunidad ante estos acontecimientos.
Por todo esto, desafortunadamente, no es de extrañar que haya ocurrido esta ejecución el pasado sábado. La autoridad ha sido negligente en esta zona, reitero, convertida ya en una verdadera cantina de día y de noche.
¿Qué más tendrá que pasar para que se actúe, se regule y se vigile este sitio? ¿Cuántos poblanos más es necesario que mueran asesinados?
