Inactiva en lo que queda del PRI desde hace muchos años e intrascendente políticamente hablando en Puebla; caracterizada siempre por su tibieza para encarar al poder, dubitativa hasta para hacer declaraciones a los medios de comunicación, Blanca Alcalá Ruiz saltará efectivamente al PAN en los próximos días o semanas.
Finalmente la ha convencido Mario Riestra Piña, quien en su ignorancia supina cree que la primera mujer alcaldesa de Puebla capital en la historia tiene todavía algo qué aportar a un partido, como el albiazul, que en público y en privado ha resultado, sin exagerar, más armentista que el propio Morena.
Como diría un célebre intelectual de izquierda ya fallecido: Blanca Alcalá es famosa porque fue famosa; simplemente. En su tiempo y en sus circunstancias, tuvo todo para incluso convertirse en gobernadora del estado.
Nunca lo logró debido principalmente a que nunca, absolutamente nunca, entendió –o quiso entender– las verdaderas claves del poder.
¿A qué y para qué llega la también exsenadora al Partido Acción Nacional, en un salto espectacular, más propio de un trapecista profesional del Cirque du Soleil?
Según cuentan en el entorno de Mario Riestra, Blanca Alcalá igualará su hoja política a la de personajes tan despreciables y patéticos como Néstor Camarillo y muchos otros saltimbanquis, porque sencillamente en el PRI le han cerrado las puertas de cualquier posibilidad electoral a su hija Karina Romero Alcalá, el eterno orgullo de su nepotismo.
En el pasado proceso electoral, el PRI no le dio ni una regiduría plurinominal en Coyotepec.
Otrora cercana al dueño del tricolor, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, se fue distanciando de él cuando el dirigente nacional percibió un doble discurso de Blanca Alcalá a la hora de cerrar filas con sus temas, sus guerras y sus causas.
“Dejó de pesar y de estar en el ánimo de Alito; a la larga se diluyó como política y como factor en el PRI, el partido al que le debe todo”, cuentan.
Es más: tras la renuncia de Néstor Camarillo y su triple salto mortal a Movimiento Ciudadano, ni siquiera estuvo en la terna como posible relevo.
Actualmente, tras el arribo de Xitlalic Ceja García a la presidencia estatal del Revolucionario Institucional, sus posibilidades de encontrar una oportunidad se redujeron totalmente a cero.
De hecho, Alcalá tuvo que irse del PRI hace varios años, pero como dice el dicho, más vale tarde que nunca.
Mario Riestra ha contado a su círculo íntimo que de su boca, la ex presidenta municipal nunca ha condicionado su arribo al PAN a cambio de una candidatura…
De una candidatura para ella, vale aclarar.
Ha llegado a decir que no quiere jugar a ser candidata nunca más…
Ella, no así su hija, vale subrayar.
En otras palabras: Blanca Alcalá llega al PAN como avanzada de su hija, a quien nunca de los nuncas ha dejado de apoyar e impulsar, aunque Karina Romero no ha corrido precisamente con mucha suerte que digamos a la hora de intentar ser, por ejemplo, diputada.
“Yo creo que si Blanca Alcalá piensa en una candidatura para ella, será después del 2027”, me dice una fuente panista.
“Por el momento ayudará y aportará en temas técnicos del partido”, me explica otra.
Todavía en una encuesta confiable reciente, Blanca Alcalá apareció medida como probable aspirante del PRI por Puebla capital.
Tiene cierto conocimiento entre los mayores de 35 años, pero muy poco en los jóvenes, y sus negativos siguen igual de altos que cuando estuvo al frente del Ayuntamiento.
De cualquier forma, se equivoca si cree que Mario Riestra la va a dejar pasar antes que a alguno de sus familiares, compadres y socios.
Llega en todo caso a un PAN entregado al gobernador Alejandro Armenta y donde la familia Riestra está antes que cualquiera.
Ya lo comprobará con el tiempo.




