El Registro Agrario Nacional (RAN) en Puebla ha sido un tormento, una pesadilla, para miles de ejidatarios que han sufrido en ese organismo federal actos de corrupción, extorsiones y tratos inhumanos, como es hacerlos dormir a la intemperie para obtener un turno de atención. Ahora se repite la misma historia, se ha decidido cambiar la sede del RAN y llevarlo a un lugar complicado y peligroso para los labriegos, como es el municipio de Amozoc.
Todo porque en medio hay un interés político-electoral de un funcionario del RAN para promoverse como aspirante a candidato a legislador de la 4T.
Y es que cuentan fuentes bien informadas que se han estudiado dos opciones para concretar la reubicación: la primera es donde hay unas viejas instalaciones de Liconsa, cerca de la Central de Abasto. Y la segunda es en Amozoc.
Ambas son complicadas para los miembros de núcleos agrarios por las limitaciones del transporte público, por las largas distancias y, sobre todo, por la inseguridad.
La actual sede del RAN, en la colonia Huexotitla, tenía una buena conexión con el trasporte público y está en una zona relativamente segura.
De ambas posibilidades, la que parece estar ganando es la de Amozoc, un municipio conurbado a la capital que se ha caracterizado en los últimos años por ser una de las demarcaciones más peligrosas de la entidad, que ha estado salpicada del fenómeno delictivo del robo de combustible y se ha convertido en uno de los territorios con más ejecuciones, asaltos y desapariciones.
¿Por qué elegir esa región, si es tan conflictiva? Se dice que la razón de peso es que el actual delegado del RAN, Edgar Valentín Garmendia de los Santos, quiere promoverse como aspirante a diputado con miras al proceso electoral de 2027.
Y es Amozoc una de las zonas en donde busca hacer proselitismo tendiente a conseguir la nominación.
Garmendia ya fue diputado local y presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del estado.
En 2021, fue dirigente emergente de Morena y estuvo al frente del partido cuando obtuvo uno de sus peores resultados, ya que perdió en casi toda la Zona Metropolitana de Puebla.
A principios de mayo del año pasado llegó al cargo de delegado del RAN, para desconcierto de quienes ahí laboran, ya que resultó ser un personaje sin experiencia en el ramo de los casi 50 trámites que, por obligación, tienen que hacer ahí los más de mil núcleos ejidales del estado.
El problema de fondo es que el RAN, a nivel nacional, decidió ya no pagar rentas para alquilar inmuebles. Hubo una reducción presupuestal.
Por ende, se dispuso que las delegaciones en cada estado solicitaran a los Poderes Ejecutivos locales el que se les presten espacios físicos para que pueda funcionar el Registro Agrario Nacional.
En el caso de Puebla, ejidatarios han mandado cartas al gobernador Alejandro Armenta Mier solicitando que se le dote al RAN un inmueble, en préstamo, en el centro de la capital.
Es de sobra conocido que el Gobierno del estado tiene muchos espacios físicos en el Centro Histórico que podrían ser habilitado a favor de los cientos de ejidatarios que llegan a la capital, provenientes de todas las latitudes de la entidad, buscando resolver una larga lista de trámites agrarios.
El problema es que se atraviesa un interés mezquino de alguien que le importa más sus aspiraciones de ser diputado y promoverse en la geografía electoral de Amozoc, que realmente cumplir con la máxima de la 4T: “por el bien de todos, primero los pobres”.
Aquí en Puebla es: primero la grilla política y no los pobres. Mucho menos los campesinos.
Si no, solo hay que ver el suplicio que es el RAN.
