En medio de la tortuosa “cuesta de enero”, miles de trabajadores del Poder Judicial poblano se quedaron sin cobrar sus salarios de la primera quincena del año. Un hecho que los tomó por sorpresa y que de inmediato ha generado una fuerte ola de enojo. Y es que el incumplimiento de la prestación laboral ha venido acompañado de un simple “disculpe usted” y, como única explicación, la escueta frase de: “hay un atraso”.
Desde el punto de vista político, sin duda, es un catastrófico arranque de año para Pedro Antonio Martínez Hernández, quien esta semana está cumpliendo sus primeros dos meses al frente del Consejo de la Judicatura y se está estrenando en su cargo con un yerro imperdonable, que es: no cumplir en tiempo y forma con el pago de los salarios al personal de uno de los poderes públicos del estado.
No es algo menor, ya que apenas el pasado 19 de diciembre el presidente del Consejo de la Judicatura decretó que se cancelaran todas las audiencias en los tribunales de Puebla para que ese día, en el Centro Expositor, se organizara un monumental desayuno de fin de año. Ahí en los discursos se dijo que ahora si habría atención y reconocimiento al desempeño laboral de los trabajadores y funcionarios judiciales.
Ahora, en el inicio de año, se pone en evidencia que esas promesas no eran más que huecas frases navideñas que no estaban acompañadas de esfuerzos reales de revertir el deterioro laboral que priva en el aparato de administración de justicia y que es fuente de muchos actos de corrupción.
Pedro Antonio Martínez Hernández ha llegado a ocupar la presidencia del órgano rector del Poder Judicial en medio de severos cuestionamientos debido a que carece de experiencia en el ámbito de la impartición de la justicia, por su corta edad, y que no alcanza los 10 años de ejercicio profesional, que es un requisito que se les exige a los aspirantes a magistrados.
Muchos actores del Poder Judicial hacen la dura observación: Pedro Antonio Martínez nunca ha elaborado una sentencia en su vida y ya es presidente del Poder Judicial.
Con este tropiezo de no pagar a tiempo la primera quincena de 2026, será más complicado su camino para poder legitimarse y quitarse de encima las dudas de que no tiene el carácter y la trayectoria suficiente para entender y resolver los severos problemas de incompetencia, de corrupción y de abusos que caracterizan al Poder Judicial.
Ojalá que alguien ilustre a Martínez Hernández con el siguiente antecedente: el primer presidente del Consejo de la Judicatura fue Carlos Palafox Galeana y cayó estrepitosamente del cargo –el 13 de noviembre de 2023– cuando apenas tenía 11 meses ocupando esa responsabilidad.
Palafox se estrenó en el cargo con un atraso en el pago de la quincena del personal de los juzgados. No le dio la debida importancia a ese incumplimiento.
Con el paso de las semanas y los meses, le estallaron en las manos docenas de protestas por los bajos salarios, por la escasez de insumos en muchos juzgados, por las malas instalaciones que hay en las casas de justicia, entre otras quejas.
Carlos Palafox fue rebasado por la complejidad de los vicios que privan en el Poder Judicial y acabó renunciando.
“Pronto les pagaremos”
Los más enterados dicen que fue un error de gestión presupuestal lo que provocó que no se pagara la quincena.
Dicen que fue responsabilidad de la Dirección de Recursos Humanos del Consejo de la Judicatura el que no se cubrieran los salarios del personal.
Se estima que serían 3 mil, los empleados afectados por el no pago de la prestación laboral.
Y casi todos se enteraron de que no cobrarían por el siguiente mensaje: “Por inicio de año hay un atraso en pago de la quincena para todo el personal pero pronto llegará” (sic).
Esa escueta explicación a cualquiera agravia.
Que nadie se extrañe si estalla otra rebelión de los trabajadores del Poder Judicial.



