Tres priistas en desgracia que antes fueron encumbrados
Foto: Archivo
El falso optimismo de Néstor Camarillo Medina de que al PRI le fue bien en el actual proceso, es una visión que solo observa el presidente estatal del partido. En cambio, tres importantes dirigentes priistas, que apenas hace unos años eran los “dueños absolutos” de esta fuerza política, que quitaban y ponían candidatos, que decidían el rumbo del tricolor, ahora están en la orfandad política total.
Esos tres personajes son Juan Carlos Lastiri Quirós, Víctor Manuel Giorgana Jiménez y José Luis Márquez Martínez, este último, aunque ganó la alcaldía de Zacatlán, se quedó solo, con un triunfo cuestionado y sin un grupo político sólido.
Hasta hace tres años, ellos influían de manera decisiva en el PRI y tenían importantes cotos de poder dentro del partido.
Ahora no son ni la sombra de lo que fueron. Los tres se sienten abandonados, ignorados, por el partido que encumbró sus carreras políticas.
Hasta de la familia quedó distanciado
Aunque tocó las puertas de Javier Casique Zárate y de Jorge Estefan Chidiac, dos importantes dirigentes y sobrevivientes del naufragio del PRI, para pedir una posición menor, como era ser diputado local por la vía plurinominal, Juan Carlos Lastiri se “quedó en la banca”. Ni siquiera le tocó una regiduría.
Extinto quedó el poder que ejerció entre 2012 y 2018, periodo en que impuso al grueso de candidatos a alcaldes, diputados locales y federales del PRI. Durante el peñismo controló dos terceras partes de las más de 50 delegaciones del gobierno federal en el estado de Puebla.
Ya nadie lo recuerda como el hombre que abría las puertas del ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, así como de la mayoría de los gobernadores del país y hasta del panista Rafael Moreno Valle Rosas. Por las dos posiciones que ocupó en el sexenio peñista, en Desarrollo Social y la Sedatu, llegó a ser considerado el político poblano más poderoso.
Ahora ensombrecido por la mancha de la corrupción, se ha convertido en un excluido político, “un apestado” en el tricolor.
Buscó el apoyo de Javier Casique Zárate, el secretario de Acción Electoral del CEN priista, y de Jorge Estefan Chidiac, quien también es parte de la dirigencia ampliada del PRI nacional, para que le abrieran un espacio de participación. Le dijeron que si, pero ningún proyecto cuajó.
Pidió que le dieran un cargo en la dirección nacional del tricolor para que de ahí trabajara una nominación como aspirante a legislador, la respuesta que le dieron es que nadie vinculado a Rosario Robles Berlanga, actualmente presa por la llamada “Estafa Maestra”, podía tener cabida en el CEN del PRI y mucho menos, en una candidatura a diputado federal.
Lo colocaron en la secretaría general de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares de Puebla. Se enteraron en la dirección nacional del PRI, donde dejaron que se quedara con la condición de que no tuviera apariciones públicas.
Al final, apareció en la lista de candidatos a diputados plurinominales del PRI en Puebla, pero en una posición en la que no le tocó una curul.
Por si fuera poco, ahora está distanciado de una parte de su familia sanguínea y política en Zacatlán, de donde es oriundo, por diferencias surgidas en torno a la herencia de su tío Miguel Quirós Pérez, un hombre de mucho poder, que fue alcalde de la capital entre 1978 y 1981, dos veces fue diputado federal y una vez legislador local, así como dirigente del PRI y miembro del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial federal.
Ni con el PRI ni con el PAN
Otro excluido del PRI es Víctor Manuel Giorgana Jiménez, un priista encumbrado en los gobiernos de Melquiades Morales Flores, Mario Marín Torres y Blanca Acalá Ruiz, cuando esta última fie edil de la capital. Durante esos largos años, era quien tomaba la decisión sobre candidatos y el manejo del tricolor.
Luego de un problema oftalmológico que lo obligó al retiro temporal, a la mitad del sexenio morenovallista regresó a controlar el grupo parlamentario del PRI en el Congreso local y luego, brincó a una diputación federal.
Ahora el PRI ya no lo toma en cuenta. Discretamente empezó a apoyar la campaña de Paola Angón, la candidata del PAN a la alcaldía de San Pedro Cholula, pero se retiró porque supuso que la panista iba a perder y para su desgracia, la aspirante albiazul ganó los comicios del pasado 6 de junio.
Tuvo que aliarse con su enemigo
En Zacatlán todo mundo conoce que en los últimos 30 años el poder político ha sido controlado por dos personajes: Juan Carlos Lastiri Quirós y José Luis Márquez Martínez. Los dos han sido alcaldes y diputados de esa región. Ambos, siempre se han detestado y se han enfrentado.
Ahora José Luis Márquez compitió por segunda vez por la alcaldía de Zacatlán. Ganó en un triunfo apretado e impugnado. Acabó enfrentado con Luis Márquez Lecona, su primo y actual edil de este municipio. Al mismo tiempo, el PRI lo abandonó pues muchos liderazgos de esa fuerza política se fueron a Morena.
Pudo ganar porque fue a pedir ayuda a Juan Carlos Lastiri, su eterno rival y por ende, “tragar sapos” para darle a un pariente de su enemigo el quinto lugar de la planilla de regidores.
Quedó evaporado el tiempo en que este hombre ponía y quitaba candidatos en el PRI durante los gobiernos de Melquiades Morales Flores y Mario Marín Torres. Esa capacidad también la tuvo en el PAN y el tricolor durante el morenovallismo. Ahora apenas ganó por un puñado de votos una presidencia municipal, de poco peso político.
