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Periódico Digital Reto Diario
Edición 22 de Junio de 2021

Lo de Amozoc fue una crónica de un fraude anunciado

Lo de Amozoc fue una crónica de un fraude anunciado

En Amozoc desde hace tres meses ya se sabía que habría un intento de fraude electoral mediante un empadronamiento anómalo de alrededor de 10 mil integrantes de la Iglesia de la Luz del Mundo, provenientes de diferentes partes del país. Lo que nadie se esperaba, es que aparecieran grupos armados, una compra masiva de votos y funcionarios de casillas en las últimas horas de los comicios del domingo pasado, todo con el propósito de garantizar la reelección del alcalde de este municipio Bernardo Mario de la Rosa Romero.

Lo cual plantea una pregunta básica: ¿dónde quedó la ética cristiana en Amozoc?, pues siendo Mario de la Rosa un pastor de este culto religioso resulta que se trastocaron todos los principios de la Iglesia de la Luz del Mundo que predica el evangelio cristiano y promete la salvación espiritual de sus fieles, aplicando dicha doctrina en los planos religiosos, morales y civiles.

Parece que los cristianos, no todos, resultaron ser más pecadores electorales que el resto de los mortales.

Fraude de última hora

Hace tres años, Mario de la Rosa como candidato de Morena derrotó al PAN por una diferencia de tres mil votos. Sin embargo, al paso de los meses fue perdiendo la mayor parte del apoyo popular que tuvo en 2018, como consecuencia de encabezar un gobierno plagado de escándalos, de represión contra sus críticos y de que la Iglesia de la Luz del Mundo pasa por una crisis moral producto de los escándalos sexuales que tienen en la cárcel a su líder, el apóstol Naasón Joaquín García.

Los opositores estimaban que se había caído un 80 por ciento de los apoyos electorales al edil de Amozoc y que no se podría movilizar a los 10 mil fieles cristianos que se empadronaron, entre 2020 y 2021, de manera anómala.

Esa visión se mantuvo hasta el medio día del domingo pasado, pues dos encuestas de salida, una que mandó a elaborar el PAN y otra el Panal, arrojaban que Raúl de Ita Sosa, el abanderado del albiazul, iba un punto arriba de Mario de la Rosa.

Y se estimaba que ya se habían movilizado a la mayoría de los votantes de la Iglesia de la Luz del Mundo y faltaba por sufragar, casi el 50 por ciento de los habitantes de Amozoc.

Además, ya se percibía la llamada “ola azul” que inundó de votos en toda la zona metropolitana de la Puebla de sufragios contra Morena y sus aliados.

Luego de las 3 de la tarde, todo dio un vuelco de 180 grados.

Apareció un grupo, de unos 60 hombres, que llegaron con armas de fuego y empezaron a hacer disparos al aire y amedrentar a la gente que se disponía a votar.

Ello alejó a muchos electorales que, en la percepción de la oposición, en su mayoría eran potenciales votantes de los candidatos del PAN, el Panal y el PRI.

Muchos de los representantes de los partidos opositores en las casillas, dejaron de tomar llamadas telefónicas.

Lo que de acuerdo a los equipos de campaña de esas fuerzas políticas es una muestra de que habrían sido coaccionados sus representantes en los puestos de votación.

Faltando una hora para cerrar las votaciones, apareció la movilización de muchas camionetas llevando y trayendo a personas a las casillas.

Obviamente protegidos por el grupo de choque que había llegado a las 15 horas.

Se dice que entre las 4 y las 6 de la tarde ya se ofrecían pagos de hasta 2 mil pesos por voto a favor de la planilla que ganó.

Lo más atípico es que las primeras casillas que terminaron el conteo de los votos, había una tendencia favorable a los candidatos del PAN, Raúl de Ita Sosa, y José Cruz Sánchez Rojas, del Panal. Esos números reflejaban que la contienda se había cerrado entre estos dos aspirantes y que Mario de la Rosa se había caído hasta el tercer lugar, con cifras de sufragios que eran de entre 40 y 60 por ciento interiores a las de sus contendientes.

Cuando llegaron las últimas casillas, todo se invirtió: De la Rosa ganaba por márgenes superiores al 60 por ciento frente a sus competidores del PAN y el Panal.

Quien creyó que los cristianos podían ser garantía de juego limpio en las elecciones, erró totalmente.

Y por cierto, lo más degradante de este caso es que nadie alza la voz de que en Amozoc el domingo pasado se vulneró el Estado laico de México.

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