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MP que investigó muerte de MEAH protege a menor que destruyó una casa y un vehículo

MP que investigó muerte de MEAH protege a menor que destruyó una casa y un vehículo

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Un nuevo escándalo de corrupción y tráfico de influencias envuelve a la gestión de Gilberto Higuera Bernal al frente de la Fiscalía General de Justicia (FGE). Resulta que un menor de edad –que es hijo del propietario de un famoso hospital privado– con su auto MercedesBenz destruyó un vehículo y un local comercial. Lejos de ser sancionado, en el Ministerio Público (MP) se le dio impunidad pues se le libró de toda culpa, de manera clara e indebida. El caso fue trasladado a la Agencia Anticorrupción y el Órgano de Control Interno de la FGE, en donde lleva dos meses "congelado" el expediente, para evitar que se sancione a los funcionarios que actuaron ilegalmente.

Una figura central en este entramado de corrupción y abusos es Fidel Sánchez Rueda, el agente del Ministerio Público –que el 24 de diciembre de 2018– se encargó de la carpeta de investigación por las muertes de la entonces gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo y del senador Rafael Moreno Valle Rosas.

Fidel Sánchez Rueda, quien ahora es agente del MP en el área de delitos culposos, parece ser un personaje intocable dentro de la FGE, siendo esa la razón por la cual no se le quiere investigar por el manejo ilegal que se le dio a este asunto.

Todo empezó el 11 de octubre del año pasado, cuando un joven de apenas 16 años de edad manejaba a más de 100 kilómetros de velocidad un auto MercedesBenz, modelo 2015, el cual terminó su alocada carrera al impactarse contra una camioneta Toyota y un local comercial.

El monto de los daños, de acuerdo con cálculos conservadores, en un primer momento se estimó de la siguiente manera: 120 mil pesos por los destrozos al vehículo Toyota, junto con 12 mil pesos por el pago de piso de corralón, así como 60 mil pesos por las pérdidas sufridas en el comercio.

Dicho asunto se asentó en el proceso Nuat5759/2018/UAT/04, que se mandó al Centro Estatal de Medios Alternativos de Solución de Conflictos en Materia Penal Especializado en Adolescentes.

La solución al conflicto era muy sencilla, únicamente se pedía el pago de alrededor de 192 mil pesos de daños materiales. Algo que llamó la atención –desde un principio– es que los padres del muchacho llegaron a bordo de autos modelos Camaro y BMW, ostentándose como propietarios de un hospital privado, para después declarar ante el centro de mediación que no tenían solvencia económica para erogar la cantidad exigida para resarcir los daños.

Más allá del comportamiento de los padres, lo que empezó a viciar este proceso fue la actitud de la facilitadora del centro de mediación, de nombre Yesenia Galván Rodríguez, quien empezó a actuar con dilación.

Los agraviados por la actitud del junior que estrelló su MercedesBenz contra sus propiedades, fueron llamados –por Yesenia Galván Rodríguez– a 9 audiencias conciliatorias, en las que no se resolvía nada y además, el número de encuentros rebasaba el tiempo en que se debe encontrar la solución a un conflicto. Era claro que se buscaba cansar, hartar, a los afectados por el percance.

Sin explicación alguna, el caso posteriormente fue turnado a manos de Fidel Sánchez Rueda, el agente del MP de la agencia de delitos culposos.

En esa segunda instancia, se actuó con mayor cinismo e ilegalidad, ya que de un día para otro el agente del Ministerio Público regresó el auto Mercedes–Benz a la madre del adolescente de 16 años que manejaba dicho automotor.

Esa entrega era ilegal, primero porque no se dio vista de ese movimiento a la parte agraviada, tal como se establece en el Código Nacional de Procedimientos Penales. Por tanto, nunca hubo la oportunidad de que los afectados pudieran objetar esa medida.

En segundo lugar, con la entregar del auto se perdía el bien prendario para obligar al pago de reparación del daño.

Y en tercer lugar se desechaba la prueba principal que demostraba los daños provocados por el muchacho.

El fondo del asunto es que los acusados echaron mano del abogado Jorge Sánchez Ricaño, de quien se dice tendría una relación de amistad con el agente del MP.

Los afectados acudieron entonces a la Agencia Anticorrupción y el Órgano de Control Interno de la FGE para denunciar los atropellos del agente Fidel Sánchez Rueda.

En la Agencia Anticorrupción durante dos meses no se tocó el expediente. No hace mucho se inició la carpeta de investigación CDI481/2019/FECC.

En el Órgano de Control Interno no se ha querido mover nada.

Dicen fuentes bien informadas que ese comportamiento se debe a que el agente del MP, Fidel Sánchez Rueda, es un servidor público “intocable”.

¿Qué sabrá del 24D para qué le den ese trato privilegiado?