Convocatoria priista acelera el corazón de los aspirantes
A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
Que en los próximos días esté por conocerse la identidad del candidato del PRI al gobierno de la república no significa que pronto vaya a saberse el nombre del candidato a gobernador de Puebla por ese mismo partido.
Conserve la calma unas semanas más.
El destape del personaje que peleará en las urnas para tratar de mantener al priismo en Los Pinos servirá para afinar las conjeturas de los integrantes de la clase política, de los analistas y de los propios aspirantes.
Es decir, si José Antonio Meade resulta el elegido del presidente Enrique Peña Nieto, como parece que ocurrirá, podremos darnos una idea clara de quiénes serán los poblanos beneficiados y quiénes los perjudicados.
Lo mismo pasará si Miguel Ángel Osorio Chong, en un inesperado y sorpresivo vuelco sucesorio, fuese favorecido por los designios presidenciales.
Ayer que fue publicada la convocatoria del Comité Ejecutivo Nacional para la elección y postulación de su candidato a la presidencia, los tricolores del estado sufrieron un considerable incremento en las pulsaciones del corazón.
Emocionados, vieron en ello la antesala a la definición de las candidaturas en Puebla.
Tienen razón.
Lo que puede ser inexacto es que eso vaya a suceder de inmediato.
La convocatoria marca el domingo 3 de diciembre como fecha de registro para los aspirantes a ese cargo de elección popular ante la comisión nacional de procesos internos.
Luego establece un periodo de precampañas, del 14 de diciembre al 11 de febrero de 2018, para rematar con la definición del abanderado a través de una convención nacional de 19 mil delegados que se realizará el 18 de febrero.
Si nos remontamos a los antecedentes de la liturgia priista podremos advertir que el 3 de diciembre ya habrá candidato presidencial.
Nadie que no tenga el visto bueno de Peña Nieto llegará al registro de aspirantes.
Si ese día arriba un rebelde fingido, de diminuta envergadura política, será solo para servirle de sparring en precampaña al futuro candidato.
Lo más seguro es que el tapado acuda solo al registro, sin competencia ni ruido a su alrededor.
La realidad es que ni ese trascendental paso ayudará a obtener la identidad del candidato a gobernador de Puebla, al menos no en el plazo inmediato.
Respire profundo y sea paciente un poco más.
Podemos pensar que si va Meade, las expectativas de Jorge Estefan Chidiac se disparan y las de Juan Carlos Lastiri se caen; o que si va Osorio, las de Lastiri se multiplican y las de Enrique Doger Guerrero se desploman.
Lo único que haríamos con eso sería continuar con las especulaciones.
A la definición del abanderado presidencial le seguirá un tortuoso proceso de selección local en el que habrán de confluir múltiples opiniones e intereses.
Eso llevará tiempo.
Espere entonces un poco más, quizá hasta principios del nuevo año.
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