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Una charla de priistas poblanos en el CEN, a propósito del sexenio que se fue

Una charla de priistas poblanos en el CEN, a propósito del sexenio que se fue
  • A Puerta Cerrada | Jorge Rodríguez

El jueves 26 de enero, ante integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, los diputados federales tricolores de Puebla ratificaron un hecho que ya sabían: que la cúpula priista y el gobierno federal habían mantenido una perversa relación de complicidad con el entonces gobernador Rafael Moreno Valle, lo que derivó en la inexistencia de ese instituto político como verdadero partido de oposición durante gran parte del sexenio.

Tres miembros de la dirigencia nacional recibieron aquella tarde a los legisladores federales poblanos: Arturo Zamora Jiménez, secretario de Organización; Héctor Gómez Barraza, secretario de Operación Política, y Ernesto Gándara Camou, secretario Técnico del Consejo Político Nacional.

Una vez reunidos en el inmueble de la Avenida Insurgentes Norte, en la Ciudad de México, los tres convocantes explicaron a sus invitados el motivo del llamado.

Se trataba, expusieron, de sostener reuniones periódicas con integrantes de las estructuras partidistas de aquellos estados donde el PRI es oposición, para, ¡¡¡ahora sí!!!, adoptar una postura crítica en contra de los gobiernos locales en funciones.

Puebla, remataron, era una prioridad en esa estrategia nacional emanada desde la mismísima oficina del presidente tricolor, Enrique Ochoa Reza.

Después de eso, Zamora, Gómez y Gándara pidieron la opinión de los poblanos y los invitaron a hacer todas las preguntas que quisieran al respecto.

Al principio hubo silencio y momentos prolongados de duda, hasta que lanzaron a su coordinador, Víctor Giorgana Jiménez, para que fuera el primero en tomar la palabra.

Tras Giorgana se animaron los demás, entre ellos Jorge Estefan Chidiac, presidente del partido, Alejandro Armenta Mier, Lorenzo Rivera Sosa, Xitlalic Ceja García, Grace Palomares Ramírez y hasta los dos “antorchos” presentes en el encuentro.

Si al inicio no se atrevieron a hablar no fue porque no tuviesen nada que decir, sino porque se reconocían cansados frente a la cantaleta de siempre, la vieja promesa, incumplida, de confrontar al grupo en el poder con ayuda del CEN y el gobierno de la república.

Luego las cosas cambiaron.

Ya entrados en calor, los poblanos sacaron el ímpetu.

Y sí, preguntaron lo que tenían que preguntar.

Lo curioso es que no mostraron interés por saber lo que pasaría en su relación con el gobierno de José Antonio Gali Fayad, que se encontraba a seis días de rendir protesta, sino por recordar lo que había ocurrido, una vez más, en su trato con el de Moreno Valle.

Uno tras otro, los reproches se sucedieron.

Para no hacer una larga retahíla de lo acontecido en cuatro años, de diciembre de 2012, cuando el presidente Enrique Peña Nieto llegó al poder, a enero de 2017, van solo tres casos concretos, y muy significativos, que los legisladores usaron para cuestionar la autenticidad del nuevo llamado a confrontar al gobierno de Puebla.

Caso 1.

La visita de Peña Nieto al estado para inaugurar el tren turístico, celebrada tres días antes de la reunión y ocho antes de que terminara el sexenio.

“El Presidente le dio todo el apoyo a Moreno Valle y todavía vino a despedirlo en el final de su gobierno, como si se tratase de un gobernador y miembro distinguido del PRI”, soltó un legislador.

Otro agregó: “Y ni siquiera nos corrieron la cortesía (por parte del gobierno del estado) de invitarnos (a los diputados federales)”.

Caso 2.

La dolorosa ausencia del partido Nueva Alianza en la pretendida coalición del PRI para encarar la elección de minigobernador del 2016.

“¿Por qué el ‘Panal’ si puede ir en alianza con nosotros en el Estado de México (para la contienda de gobernador de este año) y no pudo ir en Puebla en 2016? ¿Qué diferencia hay entre Puebla y México?”, preguntaron los poblanos.

Caso 3.

La designación de Tony Kuri Alam como delegado del Infonavit en septiembre de 2016.

Sobre la mesa cuestionaron el nombramiento del empresario, no por carecer de capacidades para el desempeño del cargo, sino por ser padre de Juan Pablo Kuri Carballo, el presidente del Partido Verde que, ahí se dijo, no hizo nada o hizo muy poco por apoyar a la candidata Blanca Alcalá Ruiz.

Pusieron en duda la lealtad de Kuri Carballo con el PRI y su entonces abanderada.

“Y terminaron premiándolo con el nombramiento del papá”, encaró una voz.

Los tres integrantes del CEN no pudieron responder con firmeza frente a la cascada de reclamos.

Con rostros desencajados, se comprometieron a indagar qué es lo que había ocurrido y a preguntar cuál era la verdadera intención de la dirigencia priista con relación a Puebla, dados los hechos del pasado reciente.

¿Qué pasó con eso?

Que los diputados confirmaron la percepción generalizada.

El vínculo de Moreno Valle con el gobierno federal, y por tanto con el CEN del PRI, había ido mucho más allá del mero buen trato institucional que esos dos entes suelen dar, por lo menos en el discurso, a sus rivales políticos.

Para no incomodar más a sus anfitriones, los diputados terminaron con dos peticiones particulares que sí tienen que ver con el futuro y con la etapa de Gali Fayad como mandatario.

Primero, solicitaron que (desde el gobierno federal) se dote de mayores capacidades de gestión a los delegados, para que apoyen con programas y recursos públicos a los ciudadanos.

Y segundo, que (desde el partido) se ayude a los presidentes municipales priistas que ahora mismo tienen problemas con la Auditoría Superior del Estado por la comprobación de sus cuentas públicas.

@jorgerdzc