A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
El aval de los diputados locales del PRI a la cuenta pública 2015 del gobernador Rafael Moreno Valle tomó por sorpresa al presidente estatal de ese partido, Jorge Estefan Chidiac, que desde sus vacaciones en el extranjero se enteró de lo que acababa de ocurrir en el Congreso del Estado el mismo día que se realizó la votación.
Cuentan que la encargada de darle la desagradable noticia al jerarca tricolor fue su segunda de a bordo en el Comité Directivo Estatal, Rocío García Olmedo, quien se vio obligada a informarle acerca de lo sucedido aun en el periodo de descanso que se tomó después del descalabro electoral sufrido el 5 de junio.
Tras la sorpresa llegó el enfado en contra de sus compañeros de partido.
Se sabe que Estefan Chidiac le habría recriminado posteriormente a Silvia Tanús Osorio, coordinadora de los legisladores locales del PRI, y a Rosalío Zanatta Vidaurri, integrante de la Comisión Inspectora y encargado de dar la postura oficial por parte de la bancada tricolor.
Lo que molestó a Estefan fue que no le consultaran, aunque fuese por teléfono, y que aprobaran sin restricciones el ejercicio de los recursos públicos del personaje al que acababan de descalificar en campaña.
El hecho dejó mal parados a todos en el PRI.
A los diputados, entre quienes figura el dirigente municipal de Puebla José Chedraui Budib, por incongruentes, y a Estefan, presidente con ánimos de mantenerse en la responsabilidad partidista por lo menos hasta 2018, por carecer de mecanismos de control para ejercer su autoridad.
Esto parece evidenciar que la nueva derrota electoral, la de Blanca Alcalá Ruiz frente a José Antonio Gali Fayad, dejó más desunido al tricolor de lo que estaba antes de los comicios.
Ayer, por ejemplo, a la conferencia de prensa que dictó para criticar el operativo realizado el viernes por los gobiernos estatal y municipal en contra de los ambulantes del Centro Histórico, la secretaria general Rocío García se hizo acompañar solo de tres diputados federales: Xitlalic Ceja García, Alejandro Armenta Mier y Víctor Giorgana Jiménez, todos ellos operadores electorales del ahora extinto equipo de campaña de Blanca Alcalá.
Ninguno de los legisladores locales, que cuatro días atrás habían otorgado el aval a los números de Moreno Valle, fue convocado para sumarse al pronunciamiento.
¿Por qué será?
Las desavenencias entre los diputados y la dirigencia del partido deben prender luces de advertencia en el tricolor.
Estos (presuntos) representantes populares seguirán en el Congreso del Estado cuando llegue el proceso electoral de 2018, en el que además de la gubernatura se disputarán, en combo, la Presidencia de la República, senadurías, diputaciones federales y locales y las 217 presidencias municipales.
Un PRI desunido y hasta enfrentado, víctima de nuevas traiciones, en una contienda de esa magnitud, será garantía de derrota para sus candidatos.
De ahí que en ese partido deban tomarse con seriedad las diferencias de hoy, para que no sean los dolores de cabeza (y motivos de oootro descalabro) de mañana.
Por cierto, allá en la sede del priismo se preguntan por qué esos mismos legisladores que aprobaron la cuenta pública del Ejecutivo no negociaron que se hiciera lo propio con la de Ernestina Fernández Méndez, presidenta municipal priista de Tehuacán, que no logra el visto bueno de la Auditoría Superior del Estado ni a los números de 2014.
@jorgerdzc
https://www.elsoldepuebla.com.mx/columna/356978-/encienden-diputados-luces-amarillas-en-el-tricolor
