Morenovallistas ahora van por la destitución de la dirigencia del PRD
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
La represión morenovallista contra el PRD no se limita a intentar dejar al instituto del sol azteca sin candidata a la gubernatura, sin financiamiento electoral y castigar a la diputada Socorro Quezada Tiempo quitándole personal y apoyos económicos, sino también busca extenderse a promover una destitución de la actual dirigencia del partido, para que éste pase a manos del grupo del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Se sabe que en los próximos días el grupo morenovallista intentará convocar a una sesión del Consejo Estatal, en donde la corriente Nueva Izquierda tiene mayoría, junto con otros aliados, para aprobar la destitución del actual Comité Ejecutivo Estatal del partido, encabezado por Socorro Quezada, quien es parte del Frente de Izquierda Progresista (FIP).
Y de esa manera se busca dejar sin espacios de participación política a las corrientes del FIP y de Alternativa Democrática Nacional, encabezada por Roxana Luna Porquillo, como parte de una venganza del gobernador por haberse opuesto a una alianza con el PAN.
Dicho de otra manera, se busca exterminar políticamente a los perredistas no sometidos al yugo del jefe del Poder Ejecutivo.
A la par, para buscar contrarrestar la agresión morenovallista se sabe que la dirigencia del partido solicitó –la semana anterior– de manera formal la expulsión del PRD de los cuatro principales operadores del gobernador dentro del partido: Luis Maldonado Venegas, Carlos Martínez Amador, Julián Rendón Tapia y Jorge Benito Cruz Bermúdez.
Se les acusa a los cuatro de desatar una crisis interna en el PRD que tiene al partido postrado, lo cual impide que esta fuerza política se organice para enfrentar las campañas electorales que inician en unos días más.
Todo hace suponer que el próximo jueves el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le dará la razón al FIP y el Comité Ejecutivo Nacional del PRD, que impugnaron la anulación de la plataforma electoral perredista por parte del Instituto Estatal Electoral (IEE), lo cual desencadenó la negativa de otorgar financiamiento público al partido en Puebla y pone en riesgo la aprobación del registro de Roxana Luna como candidata a la gubernatura.
No hay elementos jurídicos para que el TEPJF le dé la razón al IEE y le niegue el derecho al PRD de competir electoralmente, ya que se está atentando contra la naturaleza de una fuerza política, que es presentarse a una elección a disputar el poder público.
También queda claro que el grupo morenovallista tiene los medios y las intenciones para hacer una reunión de consejeros estatales para destituir a la dirigencia del partido, sin importar que no les asiste la razón jurídica, por lo que dicho golpe de Estado seguramente se va acabar topando con un fallo adverso del TEPJF.
Si se genera el movimiento golpista contra la dirigencia perredista, se acabará motivando la intervención del Comité Ejecutivo Nacional de PRD que tiene la capacidad de tomar el control del partido, mediante un delegado especial, y evitar que siga la disputa de la dirigencia local entre el FIP y Nueva Izquierda.
Jurídicamente el FIP y las corrientes críticas del morenovallismo están protegidas para contrarrestar el acoso morenovallista. El problema de fondo es que Nueva Izquierda, que es el grupo morenovallista, no le interesa si le asiste o no la razón jurídica, lo que se quiere es tener al PRD en una crisis constante hasta que pase el proceso electoral, como una manera de provocar una estrepitosa caída en sus niveles de votación.
Se sabe que existe la consigna de mantener al PRD litigando los dos meses de campaña electoral, para de esa manera evitar que el partido y su candidata salgan a pedir el voto, a buscar convencer al electorado.
Una forma de conseguirlo es que los ríos de dinero y de regalos que hubo en los meses anteriore, entre miembros del PRD para que aceptaran la alianza con el PAN, no han dejado de fluir.
Con la entrega de múltiples beneficios económicos, varias tribus del PRD han sido aleccionadas para no dejar de provocar conflictos en el partido y se impida que progrese el proyecto electoral de Roxana Luna.
Visto de otra manera, Rafael Moreno Valle Rosas de ser un aliado del PRD ha pasado a ser su principal exterminador. Algo que en el pasado no sucedió ni con el PRI más autoritario.
